Don Quijote o el ideal de amor, justicia y libertad

Recupero aquí un texto que, bajo el mismo título, «Don Quijote o el ideal de amor, justicia, y libertad», salió publicado en La Estafeta de Navarra el 24 de abril de 2005. Una versión anterior, «Don Quijote o sus tres ideales», había aparecido en La Gaceta de los Negocios, el 28 de octubre de 2004. El estilo de redacción es quizá algo recargado y empalagoso, fruto de la exaltación propia del Centenario… pero «Sustento, en fin, lo que escribí», y aquí lo reproduzco tal cual.

En este año 2005 estamos conmemorando el IV Centenario del Quijote (de su primera parte, publicada en 1605; la segunda se añadiría en 1615), obra cumbre de la literatura hispánica y universal que cuenta con traducciones a todas las lenguas cultas. En el siglo XVII el libro tuvo una recepción eminentemente cómica (la historia de un hidalgo loco y su simplón escudero, especie de bufones ridículos objetos de numerosas bromas, más o menos crueles, que hacen reír a todos); pero luego cada generación ha proyectado sobre él sus peculiares inquietudes, de forma que sobre el Quijote se han ido acumulando interpretaciones muy diversas: ha sido leído como la última novela de caballerías, como constatación del fracaso del sueño heroico español, como síntesis del conflicto idealismo / realidad, en clave esotérica…; y don Quijote, además de modelo de experiencia vital, ha sido considerado un héroe cargado de un profundo simbolismo. Todo esto nos habla de la enorme riqueza de sentido del Quijote, obra que además, por su complejidad técnica y narrativa (juego con los distintos niveles de ficción, metaliteratura, perspectivismo, ironía, ambigüedad…), inaugura la novela moderna. Muchas son, por tanto, las razones para acercarse de nuevo (o por primera vez) al inolvidable texto de Cervantes.

Don Quijote es, junto con don Juan y la Celestina, uno de los grandes mitos aportados por España a la literatura universal. Héroe de enorme hondura, presenta una personalidad compleja, en la que destaca su impulso de actuación y la coherencia de su proyecto vital, su autenticidad. Personaje «adánico» que nace a una nueva vida cuando se encuentra ya en plena madurez, sale a los anchos campos de Castilla a forjar su destino personal de caballero andante, a hacer realidad sus sueños. Sueños de amor, de justicia y de libertad, una triada de sentimientos por los que Alonso Quijano el bueno se transforma en don Quijote de la Mancha, por los que el hidalgo manchego sueña ser y es verdadero y real caballero andante (por más que la caballería la haya recibido «por escarnio» de manos de un pícaro y socarrón ventero). Por todos esos sueños que don Quijote atesora en su corazón no le dolerán las derrotas y los molimientos, los golpes y las magulladuras, las burlas y las incomprensiones de las gentes con las que va topando en su vagar. Porque él se deja guiar tan solo por la luz deslumbradora del ideal. Porque en su largo caminar nuestro genial loco-cuerdo o cuerdo-loco soñará siempre con cielos azules y horizontes despejados. Porque andará en persecución de una quimera que sabe que jamás alcanzará, pero siendo consciente también de que lo bello y lo sublime está precisamente en esa búsqueda. Porque cada paso que da le acerca a esa alta, lejana e imposible utopía. Y esa es su derrota y su victoria, su fracaso y la causa de su gloria imperecedera, su eterna y magistral lección (de don Quijote, de Cervantes): la de un hombre que sale a luchar por los caminos de las Españas (en realidad, los caminos del universo entero) en pos de un ideal de amor, de justicia y de libertad.

¡Qué magnífica enseñanza la que nos brinda Cervantes a través de su inmortal criatura! Que los hombres —cualquier hombre, todos los hombres— son libres y han de luchar siempre por hacer realidad sus sueños, aunque el camino para lograr ese objetivo esté alfombrado de derrotas y amarguras. Porque el de don Quijote no es, ciertamente, un camino de rosas. Es, más bien, un camino de abrojos y espinas. Y en ese su largo y penoso peregrinar, Alonso Quijano se hace don Quijote y, tras recorrer el sendero de sus aventuras, retorna a su innominado lugar natal para ser de nuevo Alonso Quijano y morir cuerdo en su cama, acunado en el calor del hogar, rodeado de su familia y sus amigos. Y muere cuerdo, sabedor de que «en los nidos de antaño ya no hay pájaros hogaño». Sin embargo, él supo hacer realidad su destino personal de caballero andante, precisamente porque jamás tuvo miedo a hacerlo realidad; porque nunca le amedrentaron las dificultades; porque jamás temió enfrentarse con la dura realidad con la que continuamente chocaban sus sueños de gloria y sus fantasías caballerescas, que no eran quimeras, sino ideal.

Don Quijote se ha hecho fuerte en todas estas andanzas, como se hace fuerte quien se enfrenta con el hierro a cuerpo descubierto, porque de ese hacer frente con el cuerpo y el espíritu desnudos al hierro —al hierro-yerro del no-amor, de la injusticia, de la falta de libertad— uno sale bien forjado en su temple… o roto. Y así sale Alonso Quijano de todas sus luchas, roto como hombre y templado como caballero andante, como don Quijote de la Mancha, en suma, como héroe. Y esa es la enseñanza: que todo hombre que lucha por un hermoso ideal es un héroe que jamás podrá ser vencido, aunque sufra, una tras otra, mil derrotas. Que podrá ser derrotado pero no vencido en su fuero interno, aunque sus huesos queden molidos y rotos en descomunales batallas con molinos de viento, cueros de vino o rebaños de ovejas.

Quijotadas, pensarán algunos. Pero ¡ojalá nuestras vidas estuviesen repletas de tales quijotadas! Porque don Quijote, igual que Cervantes, sale al camino haciendo uso de su libertad, y en ese ejercicio de su libertad sufre y goza, padece y es herido, tiene altibajos de alegría y pesar. Y comparte con su amigo (no solo escudero) Sancho Panza deliciosos diálogos sobre todo lo divino y lo humano. Y lo vemos en ese constante tira y afloja entre el sueño y la realidad, el sueño caballeresco que eleva su alma y la hace volar por las altas regiones del ideal, y el peso de la cruda realidad que lo aherroja y lo pega a la tierra. Pero don Quijote, igual que Cervantes, sabe hacer suyo el bello verso de Gelasia, una de las pastoras de La Galatea: «libre nascí y en libertad me fundo». Libre. Y también justiciero. Y enamorado además. Así es como vemos a don Quijote en la portentosa novela cuyo Centenario ahora celebramos: como irrepetible personaje literario, que es a un mismo tiempo símbolo y hombre de carne y hueso, con las mismas pulsiones humanas que nosotros; pero, sobre todo y ante todo, como el dueño de un corazón valiente que, con denuedo, hace realidad sus sueños. Como un verdadero y auténtico caballero eterno del ideal que sale en busca de aventuras y de ventura.

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12 pensamientos en “Don Quijote o el ideal de amor, justicia y libertad

  1. ¿Quiso Miguel meterse en la trata negrera? Al eminente Antonio Rey de Hazas le inquieta que:

    ….negociaba con lo que se le ponía a tiro, como prueba un documento [junio de 1589] en el que da poder a su ayudante [para] cobrar en su ausencia “todos los maravedís y ducados y joyas, ropas, mercaderías, esclavos, vinos, aceites y gallinas y otras cosas de cualesquiera cantidades y cualidades que se me deben hasta hoy y … de aquí en adelante en la ciudad de Sevilla y en otras partes”. Y [reconoce] este documento me inquieta bastante más … Porque el campeón de la libertad… autor de lo que he llamado insistentemente poética de la libertad, comercia o acepta comerciar con esclavos. ¿Hay mayor contradicción? (Anales Cervantinos 2010 213)

    • Muchas gracias, María, por tu comentario: es bueno ver que lo que uno escribe genera interés y reacciones… No conozco ese trabajo de Rey Hazas en Anales cervantinos, pero lo buscaré para leerlo y conocer más detalles, por supuesto. Sí que tu comentario me han recordado el pasaje del Quijote en que Sancho se piensa enriquecer vendiendo los vasallos negros del reino de la princesa Micomicona, en Guinea: “Sólo le daba pesadumbre el pensar que aquel reino era en tierra de negros todos; a lo cual hizo luego en su imaginación un buen remedio, y díjose a sí mismo: ¿Qué se me da a mí que mis vasallos sean negros? ¿Habrá más que cargar con ellos y traerlos a España donde los podré vender, y adonde me los pagarán de contado, de cuyo dinero podré comprar algún título, o algún oficio con que vivir descansado todos los días de mi vida? No sino dormíos, y no tengáis ingenio ni habilidad para disponer de las cosas, y para vender ocho o diez mil vasallos en dácame esas pajas: por Dios que los he de volar chico con grande, o como pudiere, y que por negros que sean, los he de volver blancos o amarillos. Llegaos, que me mamo el dedo” (I, 29). Todo esto da, sin duda, lugar para la reflexión. De todas formas, este tipo de contradicciones no son tan extrañas del todo. No sé si el ejemplo es comparable, pero, por ejemplo, damos por bueno que en la Grecia clásica, en Atenas, nació la democracia; sin embargo, aquella era una democracia limitada a una minoría de ciudadanos libres, y estaban excluidos de ella las mujeres, los esclavos, los extranjeros, etc. En nuestro caso, quizá el Cervantes real no responda exactamente a la imagen idealizada e inmaculada que durante tanto tiempo se ha transmitido del “príncipe de los ingenios españoles”: tal vez fuera un gran tahúr, y tal vez se moviera en ocasiones al borde de la legalidad, apropiándose de algunos dineros públicos en sus trabajos como comisario de abastos para la Armada, etc. No lo sé a ciencia cierta, pero en cualquier caso, si eso fuera así, ello no le quitaría nada de su grandeza como escritor (si no recuerdo mal, Andrés Trapiello comenta algo parecido a esto en su biografía de Cervantes…). Lo dicho: hay en esto materia interesante para seguir pensando y reflexionando.

  2. Te cito uno de mis parlamentos favoritos del ‘Quijote’:

    —La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertadI así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

    (Cap.LVIII, II parte, 1615).

    Felicidades por el artículo.
    Un saludo.

    MP

  3. Pingback: Don Quijote o el ideal de amor, justicia y libertad | El Quijote y su mundo.

  4. Magnánimo articulo y una obra tan universal como real. En este artículo queda perfectamente reflejado el espíritu de motivación de escribir esta gran obra por Cervantes. El mismo espíritu. Porque en España las grandes obras vienen de a quienes se les ha cometido injusticias.
    Quiero dejarles una parte de un ensayo muy actual para compartirlo:

    Y dice el escarnecido ultrajado por la envidia y la mentira:

    “¿Qué es España? – Inicio del siglo XXI (Ensayo para obra)

    España es un país mísero, canalla y bastardo. Es un país ingobernable por la misericordia a los bastardos que jamás tendrían que existir. España es un país lleno de mierdas, Su Gloria Real está aplastada por miles de degenerados perversos en originar daños a sus semejantes. España es un país donde los poderes bastardos y como si de selección natural a la contra se llevase a cabo, oscuro y maldito. Empezando por nuestros políticos, siguiendo por los inservibles Jueces y demás gentes del órgano de Justicia, donde la ley bastarda, realmente no está hecha para la Justicia, sino para la injusticia. Miles de bastardos aforados en estropear y enfrentar al pueblo. Negocios sucios de nuestros dirigentes malditos, ineptos, cobardes y desastrosos en su generalidad más desoladora. España llena de criminales legalizados para machacar a los honrados por como son sometidos con maldad demoniaca y sibilina, porque eso sí, de valientes no tienen nada. Son como manadas de hienas, vendidas al mejor postor de un negocio criminal y una manera de vivir arpía y desequilibrada. Eso es a grandes rasgos lo que nos traen a España estas logias bastardas.
    No me gusta España. Soy español y no me gusta España. Mi España no es esta. Mi España es mi Patria única, grande, justa y libre, unida, sin separatismos bastardos en negocios sucios donde los independentismos egoístas engañan a las regiones para sacar beneficio sus gobernantes. Mi España es la España deseada y llevada a cabo por cruzadas de epopeya, luchas contra el mal para exterminarlos. Una España unida en el conjunto de un pueblo de bien y de eficacia humana, con sentimiento patriota de ser partícipe de un pueblo dirigido por Un Caudillo honesto, selectivo, implicado en el bien. ¿Porque siempre nos tienen que engañar?”

    Hoy es un gran día como diría Quijote a su buen Sancho panza:

    “Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes del camino, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo a los poderosos y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos una y mil veces; las más destructivas, el egoísmo, la mentira, los sentimientos de posesión y nuestro individualismo; nuestras peores derrotas, el desaliento, el temor a no tener el valor de atrevernos y la ausencia de un compromiso verdadero con las angustias y los anhelos de nuestros semejantes, sobre todo con los más desamparados; nuestros defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; nuestras sensaciones más gratas, la buena conciencia, los esfuerzos por ser mejores, aunque sin querer ser perfectos; y sobre todo, nuestra disposición para hacer el bien, tal cual, combatiendo sin desmayo cada una de las injusticias de toda jornada, donde quiera que estén”.

    Según dicen es una cita apócrifa pero sumamente interesante proveniente de un genio sin duda.

  5. JUSTICIA Y LIBERTAD tienen en el tiempo mayor proyeccion sin excluir el platonismo romantico del Don Quijote….. esos dos valores citados tienen cada vez mas vigencia por la necesidad de respetarles por sobre un cosumismo quen cada dia exacerba cada vez la angustia existencial de los hombres y mujeres de hoy….todo se enmarca en una VISION pesimista que Cervantes intuyo en su tiempo porque con su critica quijotesca penso en que se mejoraria la sociedad no obstante a traves de los siglos este escenario social se ha deteriorado mas y mas…..si bien la ciencia ha progresado pero la moral se ha venido deteriorando. La dignidad de la especie humana se ha degradado pues va erosionando su caracter de racionalidada que en su momento Cervantes advertia que su Quijote luchaba contra la irracionalidad moral de su epoca asi
    cuando el tiempo pervertia las costumbres.. nos escribio….”nunca segundas partes fueron buenas”….con esta vision pesimista investigue y escribi mi trabajo de graduacion de Filosofia y alli expongo el desarrollo del debate de las teorias modernas de la Justicia en sede Etica comparadas a la vision quijotesca……Ciertamente un quijote libre y justiciero pero con un expectador que lo ve frustado en su realidad cruel y cambiante La lectura asidua del Quijote expande en el tiempo la conciencia de respetar la dignidad humana….fundamentada en la reflexion que acate a la Etica

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