Semblanza de José María Sanjuán (1937-1968)

Destaca en el panorama de los años 60-70 del siglo XX la figura del periodista y escritor José María Sanjuán Urmeneta; nacido en Barcelona en 1937, era de ascendencia navarra por parte de madre y pasaba los veranos con su familia en Pamplona y Linzoáin, en el valle de Erro, de forma que siempre se sintió vinculado a esta tierra, como recuerda Joseluís González:

José María Sanjuán siempre confesó sentirse navarro y a esta tierra profesó un cariño profundo. Quienes han estudiado la historia de las letras navarras así lo han manifestado al añadir el apellido de Sanjuán en las nóminas de autores de la provincia[1].

En 1952 se traslada a Madrid, donde cursa estudios de Sociología en la Universidad Central y de Periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo. Publica su primer artículo en El Pensamiento Navarro, y en 1956 obtiene un premio por un trabajo sobre la figura de Pedro Malón de Echaide. Diversas colaboraciones suyas aparecen en la revista Pregón y José María Iribarren, asiduo colaborador de esa publicación, le guía en los comienzos de su aventura literaria. Colabora en El Alcázar desde 1961, pero su temperamento de reportero le lleva a viajar por Europa y África como enviado especial, publicando sus artículos y reportajes en varias revistas y periódicos: ABC, Ya, Actualidad Española… En 1965 obtiene una beca de la Fundación Juan March para la creación literaria, en concreto para la redacción de su libro El ruido del sol. No fue la única distinción que alcanzó: en efecto, Sanjuán recibió varios premios periodísticos y literarios, entre los que sobresalen el «Sésamo» de novela corta 1963 por Solos para jugar (Madrid, Aula-Cies, 1963), el «Ayuntamiento de Jerez» de relatos, el «Hucha de Oro» 1966 por su cuento «Una nueva luz» y el «Nadal» 1967. Su novela Réquiem por todos nosotros, ganadora ese año (y publicada al siguiente, Barcelona, Destino, 1968), fue a la vez una revelación y su consagración como escritor. Sin embargo, víctima de una enfermedad incurable, el escritor fallecía en Pamplona en 1968, truncándose así bruscamente la carrera de una de las jóvenes promesas de las letras navarras.

Cubierta de Réquiem por todos nosotros

Además de las obras ya mencionadas, Sanjuán escribió otra novela, El último verano (Madrid, La Novela Popular, 1965), y dos libros de cuentos, El ruido del sol (1968) y Un puñado de manzanas verdes (1969). Dio también a las prensas otros títulos ensayísticos o de investigación como Fray Pedro Malón de Echaide (Pamplona, Gómez, 1957), que fue Premio «Biblioteca Olave», publicado con prólogo de Héctor Aurelio de Mendizábal; Gayarre (Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 1978); o Acción, periodismo y literatura en Ernesto Hemingway (Madrid, Punta Europa, 1967)[2].

Sanjuán es, en efecto, un cuentista de indudable calidad. En El ruido del sol (1968 y nueva edición en 1971) colecciona quince relatos que tienen en común el mundo del toro y, sobre todo, del torero. Sus protagonistas son toreros, ya se trate de espadas profesionales, ya de simples maletillas y aficionados. El libro de Sanjuán se asemeja a otros de Ignacio Aldecoa, tanto por el hecho de reunir diversos relatos centrados en un oficio, como por la ternura con que quedan retratados los personajes más desvalidos. En efecto, en todos ellos la acción —cuando la hay— se centra más que en los toreros triunfadores, en los fracasados, en aquellos que no han podido llegar, o en los que llegaron pero ya han visto cómo pasaba su hora. Y más que desde el momento culminante de la corrida, de las diversas suertes taurinas (que en ningún momento se describen), estos cuentos de El ruido del sol se enfocan muchas veces desde la perspectiva de la espera, lenta y angustiosa, de los toreros en sus habitaciones de hotel. Sanjuán sabe captar muy bien la atmósfera asfixiante que —física y moralmente— agobia a estos personajes (el calor, la humedad, las amistades interesadas, etc.), al tiempo que proporciona a sus relatos un marcado y nostálgico tono lírico, muy evocador y sugerente.

Su libro póstumo Un puñado de manzanas verdes (1969) reúne diez narraciones cortas que tocan, de una manera u otra, el tema de la adolescencia. Esta circunstancia, el hecho de existir un hilo conductor que engarza los relatos, o mejor, un tema central que sirve de telón de fondo para todos ellos, es característica que lo emparenta con el libro anterior. Igual que en El ruido del sol, también aquí la relación con los cuentos de Aldecoa resulta bastante clara. Los diez nuevos relatos de Sanjuán, escritos con trazos sencillos pero vigorosos, son páginas llenas de vida: se advierte en ellos un pálpito de humanidad y ternura, también de emocionada nostalgia. Sanjuán sabe dar a cada anécdota, a cada detalle, la máxima categoría estilística. Destaca su capacidad para captar los diversos sentimientos de los personajes: el miedo, la esperanza, la angustia, la resignación, en especial de los seres más desvalidos de la sociedad (niños, jóvenes jornaleros, personas derrotadas…), de nuevo vistos cariñosamente por el narrador, envueltos en su mirada tibia y amorosa.

José María Sanjuán viene a representar en las letras navarras la corriente de preocupación social que invadió la narrativa española de los años 50 y 60. Pero en Sanjuán, al contrario de lo que ocurre en otros autores, el cultivo de una literatura «social» no disminuye ni un ápice su calidad literaria. Esta circunstancia es interesante, porque apenas encontramos en otros escritores navarros de los mismos años una preocupación similar, inmersos como estaban —por lo general— en el cultivo de los temas costumbristas o históricos, o bien centrados en la construcción de mundos narrativos personales (caso de Rafael García Serrano o de Carmela Saint-Martin).


[1] Joseluís González, Los cuentos de José María Sanjuán, Memoria de Licenciatura dirigida por el Dr. D. Ángel Raimundo Fernández González, Pamplona, Universidad de Navarra, 1986, inédita, p. 19.

[2] Existen dos tesinas de licenciatura sobre este autor: una de I. Javier Fernández, José María Sanjuán, escritor y periodista, del año 1972; y otra, la ya citada de Joseluís González, de 1986. Por mi parte, he dedicado un trabajo a sus cuentos, que forman a mi juicio lo más destacado de su producción literaria; ver Carlos Mata Induráin, «Un puñado de cuentos maduros: los relatos de José María Sanjuán», Príncipe de Viana, año LXI, núm. 220, mayo-agosto de 2000, pp. 595-609.

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Un pensamiento en “Semblanza de José María Sanjuán (1937-1968)

  1. UNO DE LOS GRANDES ESCRITORES ESPAÑOLES DEL SIGLO XX, LO FUE Y LO SEGUIRÁ SIENDO JOSE MARÍA SANJUAN, SU CORTA PERO FRUCTÍFERA PRODUCCIÓN, CONSTITUYE GRAN LECCIÓN PARA LOS NÓVELES ESCRITORES DE LA DÉCADA DE LOS SESENTA Y MÁS. CON ÉL, SE VERSATILIZA LA TÉCNICA DE LAS MUDAS, CON ABRUMADORA PEDAGOGÍA EN EL DIFÍCIL OFICIO DE LA NARRATIVA. HECHO QUE RESULTA MÁS QUE EVIDENTE EN “REQUIEM POR TODOS NOSOTROS”.

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