Un poeta dieciochesco: Manuel Pedro Sánchez Salvador y Berrio, Doralio (1764-1813)

Al trazar la historia de la poesía en Navarra en el siglo XVIII, el nombre que debemos recordar especialmente es el de Manuel Pedro Sánchez Salvador y Berrio (Pamplona, 1764-1813), militar y político que empleó el seudónimo poético de Doralio. No fue en vida, sino después de su muerte, cuando se publicó un tomo con sus Poesías (Londres, 1818). Existe una edición de las Poesías de Doralio (Pamplona, Diputación Foral de Navarra-Institución «Príncipe de Viana», 1987) debida a Felicidad Patier Torres, que traza la biografía del poeta, estudia sus poesías y las edita.

Poesías de Doralio

De su trabajo extracto a continuación algunos datos más de este desconocido poeta pamplonés del XVIII, que cultiva preferentemente un tipo de poesía de corte neoclásico, a la manera de Villegas y Meléndez Valdés.

Explica Patier que las Poesías de Doralio son un hallazgo tanto para la literatura española del siglo XVIII como para la historia literaria de Navarra, que entre 1790 y 1818 apenas cuenta con otros autores y obras de interés. Doralio es el seudónimo literario del autor, que lo emplea según un uso tradicional de la poesía bucólica del XVIII. Nuestro autor tradujo un Arte de hacer el vino (1803) y La gastronomía o el arte de comer. Poema didáctico en cuatro cantos (1818). Su hijo, José Sánchez Salvador, fue quien reunió en forma de libro diversas composiciones publicadas anteriormente por Doralio en el Diario de las musas, el Memorial literario y Variedades de Ciencias, Literatura y Artes. Destaca la editora la amistad de Sánchez Salvador con fray Diego González, Delio, que formaba parte de la escuela salmantina de poesía. Perteneciente a la generación de Cienfuegos, Doralio cuenta con un corpus poético de valor, en el que es apreciable cierta actitud clásica de contención que lo aleja tanto del prosaísmo como del prerromanticismo. Patier clasifica su obra en tres grandes apartados: 1) poesía de influjo ultrapirenaico y nórdico (Gessner, Saint Lambert, Pope, Thompson, Young), de actitud prerromántica y continuadora de la tradición nacional; 2) poesía amorosa (composiciones dedicadas a Anarda, Ardelia, Lisis…); y 3) poesía que expresa los ideales de la Ilustración. En total, las Poesías de Doralio incluyen doce idilios y varios sonetos, églogas, elegías, letrillas, odas y canciones.

Destaca su editora moderna la sensibilidad y originalidad del poeta pamplonés, pese a recorrer caminos líricos muy trillados. Se nota en su obra una preocupación por crear un lenguaje poético a través de estrofas y ritmos muy variados. «Tres rasgos —escribe Patier— definen el estilo de Sánchez Salvador: la preocupación por la estructura de los poemas, el hipérbaton y su destreza métrica. En los poemas siempre está presente una preocupación por la composición. Logra una plena armonía del conjunto y las partes, incluso en composiciones de actitud prerromántica»[1]. Y más adelante valora su producción con estas palabras: «Si de Sánchez Salvador solo conservásemos las poesías que aparecieron en los periódicos, sus huellas se perderían entre la innumerable y anónima masa de seudónimos e iniciales que firmaban este tipo de composiciones. Pero este poeta nos ha dejado todo un corpus poético de indudable valor literario»[2].

Como muestra de la obra poética de este desconocido vate pamplonés copiaré el comienzo de «Ardelia. Égloga elegíaca», diálogo entre Riselo y Doralio que parafrasea parte de la Égloga I de Garcilaso:

¡Oh, qué dulce es el día
para quien sale al prado
sin pretensiones, sustos ni temores!
¡Con qué paz y alegría,
dirigiendo el ganado,
canto sencillos versos sin amores.
Aquí los ruiseñores
con acentos süaves
y armonía sonora
saludan a la aurora,
y aunque sin tal primor, las demás aves,
en sus toscos acentos,
le muestran su placer sin fingimientos.

Y también el soneto «Roselio pescador a Filis zagaleja» (que en el v. 6 introduce un tradicional juego de palabras: perderse / ganado):

Deja una vez la choza, Filis mía,
que asilo del placer no es solo el prado;
también esta ribera tiene agrado,
tienen también las ondas su alegría.

Si no cedes tal vez a mi porfía
por no dejar perderse tu ganado,
tráelo aquí sin temor, que está adornado
este monte de yerba y fuente fría.

Pacerán tus ovejas libremente
por la agradable sombra y, descuidada,
tú harás redes, cantando dulcemente,

y por quedar en ellas ensayada,
en lugar de prender pez inocente,
prenderasme, hasta estar ejercitada.


[1] Felicidad Patier Torres, introducción a Manuel P. Sánchez Salvador y Berrio, Poesías de Doralio, biografía, edición y estudio de…, Pamplona, Gobierno de Navarra (Departamento de Educación y Cultura, Institución Príncipe de Viana), 1987, p. 15.

[2] Patier Torres, introducción a Poesías de Doralio, p. 67.

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