El desarrollo de la imprenta en Navarra

(Dedico la entrada de hoy a mi amigo Roberto San Martín Casi, responsable del Fondo Antiguo de la Biblioteca y Filmoteca de Navarra, por su siempre amable y generoso asesoramiento acerca de estos temas.)

El siglo XVI trae la consolidación y difusión a mayor escala del arte de la imprenta, también en Navarra. Miguel de Eguía (Estella, 1495-Estella, 1544) es considerado uno de los más importantes editores de la época, no solo en el ámbito de Navarra, sino en el conjunto de España. En 1518 contrajo matrimonio con María, la hija del célebre impresor Arnal Guillén Brocar, cuyos trabajos financió, para ser luego su socio y, finalmente, su heredero. Eguía fue el mayor divulgador en España de Erasmo, cuyas obras editó en Alcalá de Henares.

Portada del Enquiridion de Erasmo, editado por Miguel de Eguía

Como se ha señalado, los libros que publicó, selectos y embellecidos por la letra de Tortis (nombre de un impresor veneciano del XV), conservan el estilo de su suegro Brocar. Las lujosas portadas renacentistas, las artísticas iniciales de adorno, la utilización de tintas roja y negra, la pureza de los tipos y la buena calidad del papel son rasgos que hacen de sus impresos buenos ejemplos de la renovación de la imprenta hispana. Eguía utilizó tipografías góticas y redondas, pero fue igualmente el impresor que más empleó de forma sistemática la letra cursiva o itálica, máxima expresión de la latinidad clasicista durante la centuria del XVI. Renovó asimismo el concepto de ilustración de los libros, especialmente en las portadas, para lo cual utilizó orlas arquitectónicas de estilo renacentista. En conjunto, los libros impresos por Miguel de Eguía pueden codearse con los mejores de Europa en aquel momento. De toda su labor impresora, aquí nos interesa especialmente la vinculada con Navarra. Así, hay que recordar que en el año 1545 expuso al Consejo Real de Navarra la necesidad de establecer una imprenta en el reino, para lo cual solicitó la exención total de impuestos. Una vez obtenida, en 1546, sin renunciar a sus derechos sobre las imprentas que tenía en Toledo y Alcalá, abrió imprenta en Estella, para lo cual contrató como primer oficial a Adrián de Anvers (o Adrián de Amberes). Aquí dio a las prensas un total de cuatro libros, todos bellamente editados.

A la muerte del maestro Eguía, ocurrida en octubre de 1546, Adrián de Amberes (1510-h. 1569) se hizo cargo del establecimiento y continuó su labor impresora en Estella. Como se ha escrito, sus trabajos destacan por sus ricas portadas renacentistas, el empleo de buen papel, la utilización de unos tipos redondos y góticos muy elegantes, las iniciales adornadas y unas esmeradas cabeceras y colofones, características propias del arte tipográfico de la primera mitad del siglo XVI.

¿Qué tipo de libros se imprimían en Navarra en el siglo XVI? Podemos tomar como referencia las obras impresas en Estella Adrián de Amberes, que pasan de las cuarenta. Entre las religiosas destacan las de Pedro de Irurozqui Series totius historiae sacri Evangelii, Iesv Christi (1557), el Manuale Pampilonense (1561) y la Aurea expositio hymnorun (1563) de Antonio de Nebrija, todas ellas en latín. Entre los títulos en castellano tenemos: la Doctrina y amonestación caritativa de Juan Bernal Díaz de Luco (1547), la Instrucción breve de Martín de Miranda (1558) y el Manual de confesores y penitentes de Martín de Azpilcueta (1565). La literatura está representada por Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega (1555), la novela epistolar de Juan de Segura Proceso de cartas de amores (1564), la Arcadia de Jacopo Sannazaro (1563) y tres libros de caballerías.

Otro importante grupo de obras lo constituyen los textos legales navarros como son los cuatro Cuadernos de Cortes (1556-1565), las Recopilaciones de leyes y ordenanzas y dos reglamentaciones gremiales. De carácter diverso son el Dictionarium de Antonio de Nebrija (1548), De arte curativa de Alonso López de Corella (1555), Singularia juris in favorem fidei, haeresisque detestationem de Juan de Rojas (1566), el Compendio de toda la Filosofía natural de Aristóteles, traducido en metro castellano por Canales (1547) —obra a la que dedicaré unos párrafos más adelante— y el Libro llamado reprobación de trajes y abuso de juramentos. Con un tratado de limosnas de Fray Tomás de Trujillo (1563).

Portada de De arte curativa (1555)

Adrián de Amberes trabajó en Estella hasta 1567 (a su marcha dejó un discípulo, Pedro de Borgoña, soldado e impresor, que sería el primer tipógrafo de Guipúzcoa), y al año siguiente se trasladó a Pamplona, donde instaló su taller, lo que supuso la continuación de las artes tipográficas en la capital navarra tras un largo paréntesis de inactividad. Pero un año después Amberes fue sustituido por Tomás Porralis, quien inició su labor con la obra De institutione Grammaticae de Antonio de Nebrija. Para evitar su marcha a otra ciudad, el municipio de Pamplona le concedió un salario anual de cincuenta ducados y la exclusiva para imprimir. Su actividad se extendió hasta 1591, con sesenta y cuatro obras de gran calidad, lo que no le impidió trasladarse en 1572 a Tudela para imprimir las obras del humanista Simón Abril. Le sucedió su hijo Pedro Porralis, cuya actividad se concentra en los años finales del XVI.

En fin, en el año de 1596 apareció un nuevo impresor en Pamplona, Matías Mares, que compró todo el utillaje que procedía de Adrián de Anvers. Su trabajo sirve de enlace entre la tarea editorial de sus antepasados, Anvers y Porralis, con los sucesores del siglo XVII. Inició sus actividades con la publicación de los tomos primero y segundo de la Crónica General de la Orden de San Benito de Fray Antonio de Yepes, y dejaría de imprimir en 1609, dando a las prensas en Pamplona un total de diecinueve obras. Cabe recordar además que, a comienzos del XVII, los monjes de Irache le encargaron la instalación de una imprenta en el monasterio[1].


[1] Ver especialmente AA. VV., La imprenta en Navarra. V Centenario de la imprenta en España, Pamplona, Diputación Foral de Navarra (Institución «Príncipe de Viana»), 1974; y ahora el reciente trabajo de Javier Itúrbide Díaz, «El arte tipográfico en el Reino de Navarra en el siglo XVI: del libro áureo al artesano»,en Ricardo Fernández Gracia (coord.),Pulchrum. Scripta varia in honorem M.ª Concepción García Gainza, Pamplona, Gobierno de Navarra-Institución «Príncipe de Viana» / Universidad de Navarra-Facultad de Filosofía y Letras 2011, pp. 430-438.

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