Cronología y semblanza de Valle-Inclán (1866-1936)

1866 Nace en Villanueva de Arosa, Pontevedra[1].

1891 Tras estudiar Derecho en Santiago de Compostela, emigra a México.

1894 Regresa a España.

1895 Publica Femeninas. Se traslada a Madrid.

1897 Epitalamio. Entabla estrecha amistad con Rubén Darío.

1902 Sonata de otoño.

1903 Sonata de estío.

1904 Sonata de primavera. Flor de santidad.

1905 Sonata de invierno.

1907 Se casa con la actriz Josefina Blanco. Viaja con la compañía teatral Guerrero-Mendoza por Hispanoamérica. Águila de blasón. Aromas de leyenda.

1908 Romance de lobos. Los cruzados de la Causa.

1909 El resplandor de la hoguera. Gerifaltes de antaño.

1910 Cuento de abril.

1911 Voces de gesta.

1913 La marquesa Rosalinda.

1916 La lámpara maravillosa. Invitado por el gobierno francés, visita el frente de guerra, dejando reflejadas sus impresiones en La media noche: visión estelar de un momento de guerra.

1920 Luces de bohemia. Divinas palabras.

1921 Los cuernos de don Friolera.

1922 Segundo viaje a México y Argentina. Cara de plata.

1926 Tirano Banderas. Las galas del difunto.

1927 La corte de los milagros.

1928 Viva mi dueño.

1931 Es nombrado conservador del Patrimonio Artístico y poco después director de la Academia Española de Roma.

1935 Enfermo, regresa a Santiago de Compostela.

1936 Muere en Santiago de Compostela.

Ramón María del Valle-Inclán

La producción literaria de Ramón Valle y Peña (tal era el nombre real del escritor, cuya vida queda difuminada tras una serie de anécdotas, reales o apócrifas) abarca los géneros de la novela, el cuento, el teatro, la poesía, el ensayo y el periodismo, con registros muy personales en todos ellos. Su obra se mueve entre dos extremos, el esteticismo artístico de sus primeros escritos (fue uno de los primeros cultivadores del Modernismo en España), y el estilo expresionista que, llevado al extremo, culminará en la creación del esperpento, tanto en el teatro como en la narrativa. En las obras de Valle-Inclán la realidad queda siempre sometida a un proceso de estilización, solo que en el primer caso se trata de una estilización positiva, de máxima idealización, y en el segundo de una estilización negativa, de máxima degradación.

Sus primeros relatos son Femeninas (1895), Flor de santidad (1904), Sonata de otoño (1902, ambientada en Galicia), Sonata de estío (1903, en México), Sonata de primavera (1904, en Italia) y Sonata de invierno (1905, en Navarra, durante la guerra carlista). Se trata de novelas líricas en las que destaca el retrato de personajes femeninos y en las que se mezclan como ingredientes principales el erotismo, la religión y la muerte. De la pluma de Valle-Inclán brota una prosa preciosista y exquisita, llena de de musicalidad y plena de valores sensoriales. En algunos casos, como en la Sonata de primavera, la acción ocurre en ambientes refinados (palacios, jardines…), que contribuyen a la creación de una atmósfera sensual. El estilo de estos relatos acerca a su autor al decadentismo finisecular. Cabe recordar que el ciclo de las Sonatas está unificado por la presencia del Marqués de Bradomín (esos relatos serían sus memorias amatorias), que se define como un donjuán «feo, católico y sentimental».

Valle-Inclán se acercó con frecuencia al género de la novela histórica. Así, dedicó una trilogía a la guerra carlista, formada por Los cruzados de la Causa (1908), El resplandor de la hoguera (1909) y Gerifaltes de antaño (1909). Son novelas más líricas que épicas, en las que el autor muestra su gusto por el detalle y la expresión cuidada. Escribió otro ciclo sobre el reinado de Isabel II, bajo el epígrafe general de El ruedo ibérico, que incluye La corte de los milagros (1927), Viva mi dueño (1928) y Baza de espadas (de aparición póstuma en 1958). Aquí la ironía del novelista se eleva de tono y llega al sarcasmo, a la burla cáustica y corrosiva, en suma, al esperpento. Como ocurre en el teatro valle-inclanesco, los personajes están mirados desde arriba y quedan reducidos a meros fantoches, peleles que el autor maneja a su antojo. El afán de sátira y denuncia presente en estas obras paródicas en modo alguno hace disminuir la voluntad estética. En cuanto a su estructura, es fragmentaria, articulándose la acción por medio de breves cuadros o secuencias narrativas.

Otras novelas del autor son El terno del difunto (titulo modificado luego en Las galas del difunto), de 1916, y Los cuernos de don Friolera (1921), obras en las que observamos el mismo preciosismo estilístico. En fin, en Tirano Banderas (1926), cuyo protagonista es un dictador hispanoamericano, Valle-Inclán muestra la degradación del hombre por la tiranía, a través de procedimientos estilísticos que presentan a los personajes animalizados o cosificados.

La producción teatral del escritor gallego fue también muy importante. Compuso un ciclo de «comedias bárbaras», que son Águila de blasón (1907), Romance de lobos (1908) y Cara de plata (1922), protagonizadas por don Juan Manuel Montenegro, su familia y una tropa de mendigos y labradores que viven en su hacienda. En ellas se describe una Galicia rural, cuasi-feudal, mágica y al mismo tiempo verídica, por medio de una sucesión de cuadros violentos. Dejando aparte Cuento de abril (1910), Voces de gesta (1912) y La marquesa Rosalinda (1913), que representan una etapa de teatro modernista, hay que citar otras dos obras señeras, Divinas palabras (1920) y, sobre todo, Luces de bohemia (1920 y 1924), donde Valle-Inclán formula y eleva al máximo su estética de deformación y esperpento, con ridículos personajes que son caricaturas grotescas de sí mismos. Cabe recordar asimismo las cinco piezas de su Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte y las tres de Tablado de marionetas, escritas desde la misma estética deformante, en las que los personajes son ya meras siluetas o guiñoles.

Como vemos, la producción literaria de Valle-Inclán se adscribe mayoritariamente a la novela y el teatro, pero se acercó también a otros géneros, como la poesía con Aromas de leyenda y La pipa de Kif. En La lámpara maravillosa (1916) expuso sus ideas sobre la creación artística, y en La media noche: visión estelar de un momento de guerra quedaron recogidas las impresiones de su visita al frente francés durante la primera guerra mundial.


[1] Texto extractado de José del Guayo y Lecuona y Carlos Mata Induráin, Los autores del 98 en la Biblioteca del Nuevo Casino de Pamplona. Catálogo de la exposición bibliográfica del Nuevo Casino de Pamplona. Noviembre de 1998, Pamplona, Nuevo Casino de Pamplona, 1998.

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