Breve definición de la novela histórica

Como resumen de lo dicho en entradas anteriores, podemos concluir que la novela histórica es un subgénero narrativo (obra de ficción, por tanto) en cuya construcción se incluyen determinados elementos y/o personajes históricos. Ahora bien, no existe ninguna peculiaridad de tipo estructural que nos permita distinguir una novela histórica de otro tipo de novela. Así lo reconoce Georg Lukács:

Si observamos, pues, seriamente el problema de los géneros, solo podremos plantear la cuestión del siguiente modo: ¿cuáles son los hechos vitales sobre los que descansa la novela histórica y que sean específicamente diferentes de aquellos hechos vitales que constituyen el género de la novela en general? Si planteamos así la pregunta, creo que únicamente podemos responder así: no los hay[1].

También Mariano Baquero Goyanes, al hablar de la novela policiaca como un tipo de narración que cuenta con una estructura bien determinada, señala que no ocurre lo mismo con la novela histórica, sino que esta aprovecha todas las estructuras del género novelesco:

La novela policíaca, antes que una especie literaria, es sobre todo una estructura. […] Una novela histórica quedará siempre definida por unos determinados aspectos que la diferencian de otras modalidades novelescas; pero, de hecho, no posee la fijación estructural que es propia de la novela policíaca. (En el género de la novela histórica caben las más dispares estructuras. Compárense, por ejemplo, la de Quo Vadis? de Sienkiewicz, y la de Los Idus de Marzo, de T. Wilder.)[2].

En definitiva, lo que hace histórica a una novela es una cuestión de contenido, de tema o argumento. En cualquier caso, pese a la ausencia de una fijación estructural bien determinada, la novela histórica se sigue cultivando y continúa estando de moda, hasta el punto de constituir para algún crítico una posible vía de salvación para el género novelesco en decadencia:

El retorno cíclico a la novela histórica […] es un gesto de los pocos que aún pueden salvar a la novela de su naufragio en la categoría de los géneros pasados, como la epopeya, que le precedió en el declive. Mientras periódicamente logre salir a flote y tomar bocanadas de oxígeno histórico, la novela podrá mantenerse a dos aguas. Como Anteo, la novela recobra energías cuando vuelve a hacer pie en sus orígenes historiales[3].

Novelas históricas


[1] Georg Lukács, La novela histórica, trad. de Jasmin Reuter, México, Era, 1977, p. 298.

[2] Mariano Baquero Goyanes, Estructuras de la novela actual, Madrid, Castalia, 1989, p. 153.

[3] Ignacio Soldevilla Durante, «Esfuerzo titánico de la novela histórica», Ínsula, núms. 512-513, 1989, p. 8. Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Retrospectiva sobre la evolución de la novela histórica», en Kurt Spang, Ignacio Arellano y Carlos Mata (eds.), La novela histórica. Teoría y comentarios, Pamplona, Eunsa, 1995, pp. 13-63; 2.ª ed., Pamplona, Eunsa, 1998, pp. 11-50.

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Un pensamiento en “Breve definición de la novela histórica

  1. Me parece correcto lo que se dice, pero se echa en falta una reflexión sobre el uso político de la novela histórica en el siglo XIX, en tanto que modo de crear “conciencia nacional” y justificación del nuevo orden. Desde este punto de vista es interesante el libro de Anne Marie Thiesse: “La creation des identités nationales/Europe XVIII-XIX siècle”.Éditions du Seuil, 1999.

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