Lope es perdonado y regresa a Madrid

Los recuerdos dolorosos del tiempo feliz vivido en Alba de Tormes le persiguen y Lope decide abandonar el lugar[1]. Vende todos sus bienes en pública almoneda, en el mes de febrero de 1595,  y quizá solicita el perdón de Jerónimo Velázquez para poder regresar a Madrid antes de que se cumpla la pena de destierro.

Perdón

Para algunos biógrafos, era el propio Velázquez quien estaba interesado en su regreso a Madrid, pues Lope, ahora viudo y libre, constituía un magnífico partido para Elena, que a su vez quedaría viuda el 30 de marzo de 1595. En este sentido se ha interpretado el vaticinio que en La Dorotea hace el astrólogo César a su amigo don Fernando:

Seréis notablemente perseguido de Dorotea y de su madre en la cárcel, donde os ha de tener preso. El fin desta prisión os promete destierro del reino; poco antes de lo cual serviréis una doncella que se ha de inclinar a vuestra fama y persona, con quien os casaréis, con poco gusto de vuestros deudos y los suyos [alusión a Isabel de Urbina]; ésta acompañará vuestros destierros y cuidados con gran lealtad y ánimo para toda adversidad constante; morirá a siete años de este suceso, y con excesivo sentimiento vuestro daréis vuelta a la corte, viuda ya Dorotea, que os solicitará para marido; pero no saldrá con ello, porque podrá más que su riqueza vuestra honra, y que sus amores y caricias vuestra venganza… Sabed que os esperan inmensos trabajos por causa de los amores; guardaos de alguna que os ha de dar hechizos, si bien saldréis de todo con oraciones a Dios, en otro estado del que ahora tenéis… Uno os ha de estimar y favorecer mucho, cuyo amor conservaréis hasta el fin de vuestra vida, que aquí parece larga.

Partiese de quien partiese la iniciativa, el caso es que en 1595 Lope obtiene el perdón de Jerónimo Velázquez, quien el 18 de marzo había efectivamente presentado el siguiente escrito ante las autoridades:

Que por cuanto él se querelló y acusó criminalmente a Lope de Vega en razón de decir había hecho cierta sátira contra Elena Osorio, su hija, y otras personas el año pasado de ochenta y siete u ochenta y ocho ante los señores alcaldes del crimen de ella, y fue condenado en diez años de destierro en esta forma: los ocho años de ellos, de esta corte y cinco leguas, y los dos del reino, según se contiene en la dicha sentencia, a que dijo se refiere, el cual en cumplimiento de ella salió a cumplir el dicho destierro y ha cumplido los ocho años y ahora por servicio de Dios Nuestro Señor y por la voluntad que tiene de servirle como cristiano, tiene por bien de perdonarle al dicho Lope de Vega de todo el delito que cometió y por el que le tiene acusado ante los dichos señores alcaldes, y le remite y perdona y consiente y tiene por bien que el susodicho libremente pueda entrar en esta corte, no embargante el dicho destierro que le falta por cumplir.

Lope, por su parte, también pidió el indulto real:

Suplica a Vuestra Majestad le mande alzar el destierro que le falta y darle licencia para que libremente pueda entrar y andar en esta corte, atento a que su culpa fue muy poca y como a Vuestra Majestad le constará, y que en cumplir el dicho destierro ha pasado y pasa grandes necesidades, enfermedades y trabajos, que en ello recibirá muy gran merced.

Una vez obtenido, el Fénix puede por fin regresar a Madrid.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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