Antecedentes de la novela histórica: las crónicas medievales

Por lo que respecta a la historiografía medieval, la Primera Crónica General o Estoria de España incorpora ya, por su valor histórico, prosificaciones de los cantares de gesta sobre Bernardo del Carpio, Fernán González, los infantes de Lara, el Cid, el cerco de Zamora, Mainete… en las que se incluyen aventuras novelescas, procedentes de novelitas versificadas o de cuentos en prosa, elementos dispares que se integran en un cuerpo «histórico». A la cuarta parte de la Grand e general Estoria pertenece la historia novelada de Alejandro Magno, la Estoria de Alexandre el Grand. También nos interesan de esta segunda crónica del taller alfonsí las páginas dedicadas a la historia de Troya, materia aprovechada después en múltiples versiones: Historia troyana polimétrica, Sumas de la historia troyana, etc. Fuera de la Península, encontramos también esta mezcla de historia y ficción en la importante Historia de los reyes de Bretaña, de Godofredo de Monmouth, obra que daría lugar a las principales novelas del ciclo artúrico.

Historia de los reyes de Britania

En general, en todas las obras historiográficas medievales (crónicas, anales, genealogías…) la historia se presenta fuertemente novelizada, adornada con la invención de elementos míticos y fabulosos, y con explicaciones pseudocientíficas de los hechos; en ellas se da el mismo tratamiento a Aquiles y Eneas que a Alejando Magno o Julio César; el lector de los siglos XII y XIII aceptaba todo el relato como cierto, con sus inverosimilitudes y fantasías. No existía una conciencia histórica plena, rigurosamente científica, que permitiera deslindar claramente lo cierto y lo fabuloso, lo histórico y lo legendario, de ahí que la frontera entre verdad y poesía se presente en estas obras difuminada. En realidad, se da en ellas una visión poética de la historia, género que constituye todavía, como en la antigüedad clásica, un arte literario[1].


[1] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Retrospectiva sobre la evolución de la novela histórica», en Kurt Spang, Ignacio Arellano y Carlos Mata (eds.), La novela histórica. Teoría y comentarios, Pamplona, Eunsa, 1995, pp. 13-63; 2.ª ed., Pamplona, Eunsa, 1998, pp. 11-50.

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4 pensamientos en “Antecedentes de la novela histórica: las crónicas medievales

  1. Celebro que la cronística medieval encuentre un pequeño espaico en tu blog, Carlos. Es una oportunidad para recordar cuán vacíos siguen los anaqueles de la historiografía castellana. Requiere tiempo y esfuerzo, pero hacen falta muchas ediciones de nuestra cronística post-alfonsí. Sus textos, programáticos, recogen ciertamente todo tipo de relato que se ajuste sus propósitos. Y ello permite observar entre sus líneas un ramillete de las rimas de numerosas versiones (perdidas o conservadas) de los cantares que aquí mencionas y de otros igualmente importantes. Esos primeros intentos de historiar son depositarios de toda una tradición literaria anterior que solo conocemos a través de ellos parcialmente. Es urgente editarlos. Gracias por indicar el tema.

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