Elementos lírico-religiosos en «El rufián dichoso»

En El rufián dichoso, al final de la primera jornada, cuando el protagonista hace su voto religioso, se encomienda al Señor, en un pasaje en el que además evoca a la Virgen Madre de Dios, al Ángel de la Guarda y a las ánimas del Purgatorio, menciona los «salmos de David bendito» y se refiere negativamente a los demonios. El segundo ejemplo lo tenemos en los vv. 1782 y ss., donde el P. Cruz hace un contrafactum cantando «a la dura cruz preciosa», después de la visión en que han aparecido unas ninfas loando a Venus. Luego unos músicos entonan un elogio de Sevilla y los amores, y la réplica del P. Cruz («Vade retro, Satanás») repite a modo de estribillo: «No hay cosa que sea gustosa / sin la dura cruz preciosa»:

No hay cosa que sea gustosa
sin la dura cruz preciosa.
Si por esta senda estrecha
que la cruz señala y forma
no pone el pie el que camina
a la patria venturosa,
cuando menos lo pensare,
de improviso y a deshora,
cairá de un despeñadero
del abismo en las mazmorras.
Torpeza y honestidad
nunca las manos se toman,
ni pueden caminar juntas
por esta senda fragosa.
Y yo sé que en todo el cielo,
ni en la tierra, aunque espaciosa,
no hay cosa que sea gustosa
sin la dura cruz preciosa
(vv. 1782-1799).

Cubierta de El rufián dichoso

En tercer lugar, en los vv. 1904-1908 encontramos la paráfrasis de varios salmos bíblicos, convenientemente anotados por Edward Nagy, editor moderno de la comedia en Cátedra. En fin, se podrían aislar en esta obra dramática varios «fragmentos líricos» que podrían leerse independientemente como poemas de tema religioso, circunstancia que no debe extrañarnos si tenemos en cuenta que estamos ante una comedia hagiográfica[1].


[1] Para estas reminiscencias bíblicas varias y otras alusiones a los salmos en El rufián dichoso, vv. 1904 y ss., ver el trabajo del P. Teófilo Antolín, «El uso de la Sagrada Escritura en Cervantes», Cuadernos de Literatura. Revista General de las Letras, III, 7, enero-febrero de 1948, p. 116. Cito por El trato de Argel, en Obras completas, ed. de Florencio Sevilla Arroyo, Madrid, Castalia, 1999.

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3 pensamientos en “Elementos lírico-religiosos en «El rufián dichoso»

    • Así es, David: la cruz es “dura” (es muy dolorosa, es además infamante, porque era un tormento reservado para malhechores…), pero es “preciosa” porque, al morir en ella Cristo, redime a la humanidad y pasa a convertirse en símbolo de la religión cristiana. El sintagma cervantino, con los dos adjetivos contrapuestos, se llena de contenido expresivo. Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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