Elementos religiosos en la poesía satírico-burlesca de Cervantes

También podemos detectar algunos elementos religiosos en la poesía satírico-burlesca de Cervantes. Precisamente a partir de motivos religiosos se construyen algunos de sus poemas burlescos más famosos, como sucede en el soneto dedicado al túmulo de Felipe II (la circunstancia que inspira el poema es propiamente religiosa: la construcción del túmulo mortuorio en la catedral de Sevilla; en el poema se incluyen juramentos como: «Voto a Dios», «por Jesucristo vivo»); y en el que refiere con sangrante ironía la «triunfal» entrada del duque de Medina en Cádiz después del saqueo de los ingleses en 1596[1], el cual empieza con una ponderación misteriosa:

Vimos en julio otra Semana Santa
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta
que, en menos de catorce o quince días,
volaron sus pigmeos y Golías,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el Becerro y púsoles en sarta,
tronó la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total ruïna;

y, al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran duque de Medina[2].

La defensa de Cádiz, Zurbarán

Buena parte del texto se articula en torno a la sorprendente afirmación expresada en el verso primero: «Vimos en julio otra Semana Santa». La clave está en la palabra cofradías, que además de en su sentido recto funciona con el significado que tiene en germanía: vale ‘muchedumbre’, y más concretamente alude a la ‘junta de ladrones o rufianes’. Así pues, los soldados llaman compañías a los grupos que forman, pero en realidad son cofradías ‘agrupaciones de maleantes’. La paronomasia entre cofradías y compañías facilita el juego de palabras y permite la ponderación misteriosa que abre el poema.

Por otra parte, además de destacar la alusión al gigante Goliat (Golías) del verso 7, debemos subrayar que los versos 10-11 enlazan con la alusión a la Semana Santa desarrollada en el primer cuarteto, en tanto en cuanto apuntan a las señales ocurridas en Jerusalén tras la muerte de Jesucristo en la Cruz (terremoto, ruido, oscurecimiento del cielo, etc.).


[1] Para un análisis completo del texto y el suceso histórico al que se refiere, ver Carlos Mata Induráin, «El soneto de Cervantes “A la entrada del duque de Medina en Cádiz”. Análisis y anotación filológica», en Pedro Ruiz Pérez (ed.), Cervantes y Andalucía: biografía, escritura, recepción. Actas del Coloquio Internacional «Cervantes en Andalucía», Estepa, Sevilla, 3-5 de diciembre de 1998, Estepa, Ayuntamiento de Estepa, 1999, pp. 143-163.

[2] Miguel de Cervantes, Poesías completas, ed. de Vicente Gaos, Madrid, Castalia, 1981, vol. II, pp. 375-376.

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