Lope, entre Sevilla, Toledo y Madrid

Hay una etapa de su vida en la que Lope va a estar yendo y viniendo de Madrid a Sevilla con cierta frecuencia[1]; es decir, va a vivir escindido entre la compañía de Juana en el hogar familiar y los brazos de su amante Micaela, que por su trabajo como actriz debía desplazarse continuamente a distintos lugares.

Es probable un viaje a Sevilla en 1600, no bien documentado. A principios del año siguiente, el del traslado de la corte a Valladolid, tenemos a Lope en Madrid, pero en la primavera de 1602 está con Micaela en Sevilla. Conoce y frecuenta el mundillo literario sevillano, sobre todo la tertulia establecida en torno al poeta don Juan de Arguijo. Sin embargo, su vida tan poco ejemplar, sumada a las envidias y rencillas literarias, hace que tenga también sus detractores, reunidos en otra academia sevillana, la de Ochoa. Seguramente de ese círculo salió un soneto titulado «A Lope de Vega cuando vino de Castilla el año de 1602», que acaba con estos dos versos: «Si no es tan grande, pues, como es su nombre, / císcome en vos, en él y en sus poesías». Enfermo Lope en un par de ocasiones, es asistido por doña Ángela Vernegali, a la que dedicará más adelante la Segunda parte de las Rimas.

Lope acompaña a Micaela de Luján, que trabaja con la compañía de Baltasar de Pinedo, en sus actuaciones por Sevilla, pero también por Granada y Toledo, con algunos viajes de retorno a Madrid. Juntos pasan unos días de septiembre de 1602 en Antequera y Granada. Hacia fines de año corrige y publica La hermosura de Angélica y las Rimas.

La hermosura de Angélica con otras diversas rimas (1602)

Notemos que solo al cumplir cuarenta años edita Lope reunida en volumen su producción lírica, que hasta ese momento había tenido la habitual circulación por medio de copias manuscritas. En el soneto que empieza «Versos de amor, conceptos esparcidos…» escribe con relación a lo estragados que se difundían sus versos:

… expósitos al mundo, en que, perdidos,
tan rotos anduvistes y trocados,
que solo donde fuistes engendrados
fuérades por la sangre conocidos.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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