Camila Lucinda, celosa y enferma

El 11 de noviembre de 1602 se documenta la presencia de Lope en Madrid, pero buena parte de 1603 la pasará otra vez en Sevilla[1]. Hay luego un nuevo regreso a Madrid, que se ha atribuido a la posible llegada con la flota de Diego Díaz, el marido de Micaela de Luján.

Puerto de Sevilla

Estando en Toledo en cierta ocasión, Micaela siente celos de una desconocida Flora, quizá uno más de los fugaces amoríos del Fénix. En algún momento ella está enferma en Sevilla, y Lope manifiesta su preocupación en forma lírica, concretamente en el soneto «Al contador Gaspar de Barrionuevo», poeta y dramaturgo toledano amigo suyo:

Gaspar, si enfermo está mi bien, decilde
que yo tengo de amor el alma enferma,
y en esta soledad desierta y yerma,
lo que sabéis que paso persuadilde.

Y para que el rigor temple, advertilde
que el médico también tal vez enferma,
y que segura de mi ausencia duerma,
que soy leal cuanto presente humilde.

Y advertilde también, si el mal porfía,
que trueque mi salud y su accidente,
que la que tengo el alma se la envía.

Decilde que del trueco se contente;
mas ¿para qué le ofrezco salud mía?
Que no tiene salud quien está ausente.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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