Lope, poeta popular y poeta de corte

El año de 1609 es importante también en el terreno literario: además de Los quince misterios del Rosario de Nuestra Señora, publica Jerusalén conquistada y una nueva edición de sus Rimas, en la que añade el famoso Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo[1]. En este texto, que fue una disertación ante la Academia de Madrid, defiende el Fénix su ruptura con el arte (los preceptos) y expone de forma sucinta los principios de su teoría dramática, derivados de su exitosa praxis teatral.

Rimas (1609) de Lope de Vega

Entre 1604-1617 van a salir en Madrid y Zaragoza varias partes de sus comedias. Desde la Parte IX (1617), dedicada al duque de Sessa, Lope decidirá tomar las riendas en la publicación de sus piezas dramáticas, para evitar los abusos de la piratería. En el prólogo señala: «Viendo imprimir cada día mis comedias de suerte que era imposible llamarlas mías […], me he resuelto imprimirlas por mis originales». Ya en la epístola Al contador Gaspar de Barrionuevo, Lope se quejaba de que salían estragadas cuando otros las daban a las prensas, llevándose los beneficios que a él le corresponden:

Imprimo, al fin, por ver si me aprovecha
para librarme desta gente, hermano,
que goza de mis versos la cosecha.

Cogen papeles de una y otra mano,
imprimen libros de mentiras llenos;
danme la paja a mí, llévanse el grano.

Veréis a mis comedias (por lo menos
en unas que han salido en Zaragoza)
a seis renglones míos, ciento ajenos.

Por las mismas fechas, en el prólogo a El peregrino en su patria (1604), había escrito también:

Mas ¿quién teme tales enemigos? Ya para mí lo son los que con mi nombre imprimen ajenas obras. Agora han salido algunas comedias que, impresas en Castilla, dicen en Lisboa; y así quiero advertir a los que leen mis escritos con afición —que algunos hay, si no en mi patria, en Italia y Francia y en los Indias, donde no se atrevió a pasar la envidia— que no crean que aquéllas son mis comedias, aunque tengan mi nombre.

Lope está escindido entre su doble faceta de poeta popular y poeta de corte. Porque, además del teatro para los corrales, escrito para satisfacer el gusto del vulgo, Lope cultiva también la épica, que era el género poético más estimado por la preceptiva: con sus grandes poemas aspira a obtener el reconocimiento de los cultos y a ser considerado el máximo poeta nacional. Así, también en el año de 1609 da a conocer su Jerusalén conquistada, poema extenso a imitación del Tasso, con un total de unos 22.000 versos. En ausencia de Lope, corregirá las pruebas de imprenta su amigo Medinilla.

Jerusalén conquistada, de Lope de Vega


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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