Lope en 1611: ataques literarios y otros problemas

Luis de GóngoraEn 1611 Góngora recibe en Córdoba la noticia de que el 26 de septiembre Lope ha ingresado en la Venerable Orden Tercera de San Francisco[1]. Ocurre que en Madrid han quemado a dos de sus miembros por homosexuales, y el cordobés no desperdicia la ocasión para zaherir de nuevo a su enemigo:

Si esto es verdad, aconsejarle quiero
que su ingenio tercero y peregrino
en cosa que es tan vil no dé ni tope.

Porque si da en ser puto, de tercero,
tomando lo nefando por divino,
dirán luego en Castilla: «Esto es de Lope.»

Como ha destacado la crítica, nuestro escritor intentará por estas fechas un difícil equilibrio entre el compromiso cortesano y la escritura dramática. Firma el autógrafo de Barlán y Josafá el primero de febrero de 1611. Disminuyen los ingresos y se ve obligado a vender una casa en la calle de Majaderitos. Las estrecheces económicas le obligan a pedir continuamente al duque de Sessa: desterrado este por unos meses en Valladolid, Lope le pone al día de los principales sucesos de la corte.

Pero a los problemas económicos se suman otras desgracias. Su esposa Juana está con frecuencia enferma, tal como reflejan algunas de esas cartas al duque:

Aquí paso, Señor Excelentísimo, mi vida con este mal importuno de mi mujer, ejercitando actos de paciencia que, si fuesen voluntarios como precisos, no fuera aquí su penitencia menor que principio de purgatorio.

Nuevas diligencias se hacen para la salud de doña Juana; resuélvense los médicos en hacelle una fuente; yo la quisiera en mi huerto, que por falta de agua se me ha secado.

En el verano de 1611 sufre una nueva crisis religiosa. Publica Forma breve de rezar con los misterios de la vida, pasión y glorificación de Jesucristo y escribe los Cuatro soliloquios de Lope de Vega Carpio, que saldrán al año siguiente en Valladolid. El largo subtítulo de esta obra resulta bien revelador: Llanto y lágrimas que hizo arrodillado delante de un crucifijo, pidiendo a Dios perdón de sus pecados, después de haber recibido el hábito de la Tercera Orden de Penitencia del seráfico Francisco. Es obra importantísima para cualquier pecador que quiera apartarse de sus vicios y comenzar vida nueva.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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