Las historias intercaladas en el «Quijote» de 1615

Una de las diferencias fundamentales entre la I y la II Parte estriba en la presencia de las historias intercaladas[1]: además de ser menos en número y en extensión, las del Quijote de 1615 están mejor integradas con el hilo central del relato, vienen más a cuento (son episodios como el de las bodas de Camacho el rico, el de los rebuznadores, el de la hija de doña Rodríguez, el de la hija de Diego de la Llana, el de Claudia Jerónima y el de Ana Félix y el morisco Ricote).

Las bodas de Camacho, de Eutimio Sánchez Rubio

Cervantes hace alusión a las críticas recibidas en dos pasajes distintos, II, 3 y II, 44. En el primero de ellos, Sansón Carrasco le explica a don Quijote:

—Una de las tachas que ponen a la tal historia —dijo el bachiller— es que su autor puso en ella una novela intitulada El Curioso impertinente, no por mala ni por mal razonada, sino por no ser de aquel lugar, ni tiene que ver con la historia de su merced del señor don Quijote (p. 652).

A lo que Sancho responde con su graciosa locuacidad habitual:

—Yo apostaré […] que ha mezclado el hideperro berzas con capachos (p. 652).

En el comienzo de II, 44 el narrador reproduce la explicación que da Cide Hamete Benengeli para haber incluido en la I Parte historias ajenas al núcleo narrativo central: el haber tomado entre manos «una historia tan seca y tan limitada como esta de don Quijote» le obligaba a hablar siempre de «un solo sujeto» (‘de un único tema’), y

por huir deste inconveniente había usado en la primera parte del artificio de algunas novelas, como fueron la del Curioso impertinente y la del Capitán cautivo, que están como separadas de la historia, puesto que las demás que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote, que no podían dejar de escribirse (p. 980).

Y añade a continuación:

También pensó, como él dice, que muchos, llevados de la atención que piden las hazañas de don Quijote, no la darían a las novelas, y pasarían por ellas o con priesa o con enfado, sin advertir la gala y artificio que en sí contienen, el cual se mostrará bien al descubierto, cuando por sí solas, sin arrimarse a las locuras de don Quijote ni a las sandeces de Sancho, salieran a la luz. Y, así, en esta segunda parte no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas, sino algunos episodios que lo pareciesen, nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece, y aun estos limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos; y pues se contiene y cierra en los estrechos límites de la narración, teniendo habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo, pide no se desprecie su trabajo, y se le den alabanzas, no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir (p. 980).


[1] Reproduzco aquí, con ligeros retoques, el texto de Mariela Insúa Cereceda y Carlos Mata Induráin, El Quijote. Miguel de Cervantes [guía de lectura del Quijote], Pamplona, Cénlit Ediciones, 2006. Las citas del Quijote corresponden a la edición del Instituto Cervantes dirigida por Francisco Rico, Barcelona, Editorial Crítica, 1998.

Anuncios

Un pensamiento en “Las historias intercaladas en el «Quijote» de 1615

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s