Otras diferencias entre el «Quijote» de 1605 y el de 1615

Siguiendo con las diferencias, en el Quijote de 1605 las aventuras se rigen por las leyes del azar, y el destino de don Quijote es incierto[1]; en cambio, en la II Parte don Quijote se dirige a lugares específicos, tiene unas metas concretas: el Toboso, la cueva de Montesinos y Zaragoza (destino cambiado luego por Barcelona). En 1615 se introducen menos aventuras ajenas a la historia central de don Quijote y Sancho, como ya indiqué en una entrada anterior, y hay, en cambio, más encuentros casuales y conversaciones cotidianas. Por otro lado, en la II Parte aparecen nuevas formas textuales: consejos, juicios y sobre todo cartas, que se intercambian don Quijote, Sancho, los Duques y Teresa Panza.

El bachiller Sansón CarrascoAdemás, en este Quijote de 1615 el engaño también invade el plano narrativo. Así, como ha estudiado Avalle-Arce[2], la historia nos la refiere un narrador «infidente» en quien el lector no puede confiar plenamente pues le oculta información clave, le da pistas falsas que lo llevan por derroteros confusos y le tiende trampas, en definitiva, es un narrador que engaña «a sabiendas y a conciencia». Para el citado crítico, la promesa rota del bachiller Sansón Carrasco («Todo lo prometió Carrasco», señala el narrador en II, 4, p. 662, cuando don Quijote le pide que guarde el secreto de su nueva salida) es el resorte que pone en marcha toda la acción de la II Parte: en realidad, el bachiller saldrá a los caminos tras él, oculta su personalidad, con el objetivo de vencerlo y devolverlo a su casa. Y por ello en esta II Parte se requiere una serie de capítulos explicativos breves, que se insertan después de sucedidos los hechos, para desvelar detalles o dar a conocer la identidad de alguno de los personajes (por ejemplo, Sansón Carrasco como Caballero de los Espejos, o Ginés de Pasamonte como maese Pedro).


[1] Reproduzco aquí, con ligeros retoques, el texto de Mariela Insúa Cereceda y Carlos Mata Induráin, El Quijote. Miguel de Cervantes [guía de lectura del Quijote], Pamplona, Cénlit Ediciones, 2006.

[2] Ver, entre varios trabajos de Juan Bautista Avalle-Arce, «El narrador y Sansón Carrasco», en On Cervantes: Essays for L. A. Murillo, ed. James A. Parr, Newark, Juan de la Cuesta, 1991, pp. 1-9.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s