«Pastoral de Navidad» (1942) de Genaro Xavier Vallejos

Escuchad, hermanos, una gran noticia:
«Hoy en Belén de Judá
os ha nacido el Salvador.»

En Pastoral de Navidad —obra que ha sido representada durante varios años en Sangüesa por la Agrupación «Misterio de Reyes»— Genaro Xavier Vallejos retoma algunos personajes del libro anterior: Pola, Luperca, la Garula… Se trata de un Poema escénico que se estrenó en Madrid en 1942. En el prólogo, el sacerdote sangüesino explica que introduce en su obra varios anacronismos —es decir, referencias que no corresponden al tiempo y al lugar histórico real de los hechos— para dar mayor fuerza emotiva y evocadora a su obra, porque el misterio del Verbo encarnado es de todos los siglos. Cito:

Para él no hay ni ayer ni hoy, mientras exista esta medida del tiempo. […] Diariamente nace Cristo entre nosotros.

Nacimiento de Cristo

Como se trata de un hecho universal, el escritor localiza la acción en un lugar cercano, e introduce diversas referencias a las costumbres y a la forma de hablar de su localidad natal y de la zona (así, alude a las alubias de Sangüesa, a las ollas fabricadas en Lumbier…).

La obra se divide en seis cuadros: «La Anunciación», «La Visitación», «Camino de Belén», «Belén», «Nacimiento» y «Adoración de los Reyes». En el primero se oyen cañonazos y el tableteo de ametralladoras (este es uno de esos anacronismos de que hablaba antes, porque obviamente tales armas no existían en la época). «¿Hasta cuándo la miseria, y el odio, y el dolor, y las lágrimas?», se pregunta una voz, porque reina en el mundo una noche oscura, de sangre y guerras. Parece que Vallejos hubiera escrito estas palabras en nuestros días. Sin embargo, algo va a cambiar: el ángel Gabriel viene a anunciar a María la concepción y el nacimiento del Salvador; la luz que en ese momento se hace en el escenario simboliza la pronta llegada de Cristo, que será la Luz de los hombres.

El cuadro segundo describe «La Visitación» de la Virgen a su prima Isabel. En el tercero, «Camino de Belén», la acción se traslada a una posada, donde aparecen simpáticos personajes populares: Pola, Luperca, Taratoles y su nieto Peli, que piden alojamiento por caridad… Tras las riñas y discusiones de Luperca y Pola, se oyen unos bellos versos que alguien canta en el campo:

Alma, ya vienen
llamando a tu puerta.
Alma, date prisa,
que la hallen abierta.
Que la hallen abierta,
que la noche es fría.
¡Alma, si supieras,
qué pronto abrirías!

Cuando llegan la Virgen María y San José se encuentran con el «No hay posada» de la poco caritativa Pola, enfadada porque se imaginaba unos huéspedes más ricos. El cuadro se resume en estos cuatro versos finales:

Solitos vinieron,
solitos se van.
La noche está helada.
¿Quién les abrirá?

En el cuadro cuarto, «Belén», vuelven a aparecer esos mismos personajes del pueblo: María Sarmiento, Luperca, María la de la panadería, Agapita, la Garula, Pedro Matú y Manasén, quienes murmuran y cotillean en las ventanas de sus casas. María y José llaman a sus puertas, pero nadie les abre.

No hay posada...

El cuadro quinto se titula «Nacimiento»; un coro de ángeles anuncia a los pastores la Buena Nueva de la llegada del Mesías, y siguen unas coplas de Taratoles y el alegre villancico de la Pastora:

Caminitos del monte,
caminitos en flor.
¿Quién ha ido a contaros
que nacía el Señor?

[…]

Todo es paz en el mundo.
Todo vuelve a nacer
por la gracia de un Niño
que os nació en Belén.

Diversos personajes van entrando en una danza festiva, según son nombrados en el villancico, y al final la Virgen María eleva al Niño como una hostia.

Niño Jesús en la Hostia

En fin, el cuadro sexto representa la «Adoración de los Reyes». Luperca y Pola, ya reconciliadas, acuden al portal, invadidas por la alegría, bailando y cantando:

A Belén, pastores,
que el Rey celestial
ha nacido anoche
en un pobre portal.

Ahora «Todo está cambiado» tras el nacimiento del Niño-Dios y los distintos personajes vienen a adorarlo, al tiempo que Taratoles entona una canción de cuna que comienza:

Duérmete, Niño,
duérmete ya,
no tengas prisa
por despertar.

Gracias al tratamiento humano que les da Genaro Xavier Vallejos, esos personajes humildes que han sido testigos del Nacimiento de Jesús —Pola, Luperca, Taratoles, Peli, los pastores…— se hacen muy cercanos al espectador o al lector de esta Pastoral de Navidad, y con ellos también ese misterio de la Natividad del Salvador del Mundo, según era la intención del escritor.

Escuchad, hermanos, una gran noticia:
«Gloria en los cielos a Dios
y en la tierra al hombre paz.»

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