«¡Bien haya la muerte!»: Lope se alegra de la muerte de Roque

Es este un momento de cierta holgura económica y de popularidad creciente[1]. El público madrileño, que lo ha convertido en dueño absoluto de los corrales, le adora. En la edición de 1618 de El peregrino en su patria ofrece una lista con 448 títulos de comedias (las cifras fluctúan). Ese mismo año publica Triunfo de la fe en los reinos del Japón, obra en prosa, sobre los hechos acaecidos en aquellas misiones orientales de los jesuitas.

Abril o mayo de 1620 es la fecha probable en que muere Roque, el marido de Marta, y Lope se alegra cruelmente de ello en la dedicatoria de La viuda valenciana:

¡Bien haya la muerte! No sé quién está mal con ella, pues lo que no pudiera remediar física humana, acabó ella en cinco días con una purga sin tiempo, dos sangrías anticipadas y tener el médico más afición a la libertad de vuestra merced que a la vida de su marido. Puedo asegurarle que se vengó de todos con sola la duda en que nos tenía si se había de morir o quedarse; tanto era el deseo de que se fuese: no porque él faltase, sino porque habiendo imaginado que nos dejaba, fuera desesperación el volver a verle.

Dedicatoria de La viuda valenciana


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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