El soneto de Lope de Vega «Humilla al sol la coronada frente»

Copiaré un último texto de la serie de los doce sonetos que Lope dedica a la rosa en los Triunfos divinos con otras rimas sacras, una nueva variación sobre el mismo tema de la fugacidad de la belleza y brevedad de la vida («breves horas de tu vida», v. 5; «breve infancia», v. 9; «breve sueño del postrero día», v. 14). Encontramos, de nuevo, la misma enseñanza moral de la vanidad de todo lo mundano (ocaso, sombra, vejez, vana presunción…) que ya veíamos en los sonetos de entradas anteriores.

Rosa marchita

Humilla al sol la coronada frente,
rosa, del prado honor, que el toro abrasa;
dobla las hojas en la verde basa,
pues ya no puede ser que la sustente.

Rigor de estrella, cuanto hermosa ardiente,
las breves horas de tu vida tasa,
si hay solo un sol que de por medio pasa
desde tu ocaso a tu florido oriente.

Pues si la sombra de tu breve infancia
es la misma vejez, ¿en qué se fía
la vana presunción de tu ignorancia?

¿Y en qué también la humana fantasía,
si de la vida la mayor distancia
fue breve sueño del postrero día?[1]


[1] Tomo el texto de la Colección de obras sueltas, así en prosa como en verso, de D. Frey Lope Félix de Vega Carpio, del hábito de San Juan, tomo XIII, Madrid, en la imprenta de don Antonio de Sancha, 1777, p. 95.
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