Lope de Vega y Góngora (2)

GongorayLopePor su lado Lope de Vega aspiraba a la admiración de los doctos, quería ser —más que el ídolo popular que era entre las masas urbanas aficionadas al teatro— respetado por los más cualificados; quería ser, en una palabra, además de Lope, don Luis de Góngora[1]. La participación de Lope en las polémicas literarias lleva siempre un signo antigongorino, pero procura dejar a salvo su respeto y admiración esencial por la poesía del propio don Luis, insistiendo en la burla a sus secuaces; a Lope y su círculo de fieles se deben seguramente la mayoría de las cartas y críticas contra la poesía culterana, como la maliciosa «Carta de un amigo a don Luis de Góngora» o la «Carta que se escribió echadiza a don Luis de Góngora». En esta última parece especialmente clara la inspiración, si no la escritura directamente lopiana; uno de los motivos centrales de la carta es contraponer la actitud de Góngora, siempre agresiva, frente a la de Lope mismo:

… él no le escribió en ofensa suya, y que se engañó Mendoza, pues mal pudiera hacer esto quien en las desgracias que aquí sucedieron a sus Soledades escribió aquel tan elegante como mal agradecido soneto que comienza:

Canta, cisne andaluz, que el verde coro…

De suerte que todo su estudio de vuesa merced es solicitar el deshonor de este hombre, y todo el suyo celebrar su ingenio de vuesa merced entre tantas calumnias y disparates como este día ha puesto a la singularidad de vuesa merced la multitud de los que le envidian. Vuesa merced me la haga de responderme satisfaciendo a esto, o por lo menos a mi amor, que bien puedo merecer mejor que Mendoza respuesta de vuesa merced por bien nacido y no lego ni ignorante de letras humanas y divinas, que mejor sabré defender las figuras retóricas de sus escritos que los que las murmuran entenderlas. Vivo a la calle de Francos, junto a las mismas casas de Lope de Vega, a quien me holgaría que vuesa merced estimase, no por su ingenio, sino por sus costumbres, y si esas no agradan a vuesa merced, a lo menos por la obligación que le tiene y la paciencia con que ha resistido sus injurias.

Algo de razón lleva Lope en lo que dice la carta echadiza.


[1] El texto de esta entrada está extractado del libro de Ignacio Arellano y Carlos Mata Induráin Vida y obra de Lope de Vega, Madrid, Homolegens, 2011. Se reproduce aquí con ligeros retoques.

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