«Nochebuena», de Luciano Durán Böger

(La Virgen sueña caminos,
está a la espera;
la Virgen sabe que el Niño
está muy cerca.)

Estamos en el cuarto domingo de Adviento, y la Navidad está ya a la vuelta de la esquina… Así pues, continuaremos la serie de poesía navideña —y, al mismo tiempo, la de breves semblanzas de escritores bolivianos— con el poema «Nochebuena», de Luciano Durán Böger (1904-1996). Nacido en 1904 en Santa Ana, capital de la provincia de Yacuma, en el departamento del Beni, fue escritor (poeta, cuentista y novelista), crítico de arte y también pintor autodidacta. La mayor parte de su producción poética quedó recogida en su antología Geografía de la sangre (1963). En el terreno de la narrativa aportó obras como Sequía (1960), Inundación (1965) —subtitulada Novela para un continente en lucha—, En las tierras de Enín (1967), que está considerada una de las mejores novelas bolivianas, y Sangre en La Esmeralda (1972), cuyo título se cita a veces equivocadamente como Sangre de Esmeralda. Es autor también del ensayo Poetas del Beni (1963). Durán Böger fallecería en La Paz  en 1996. De él ha escrito Juan Quirós que es

Dueño de una copiosa producción en verso donde existen muchas composiciones fáciles en demasía, junto a otras con aciertos que no son causales. Cuando se olvida del partido político que profesa [fue fundador y militante del Partido Comunista de Bolivia], Durán Böger afirma el paso y camina con seguridad. Nada fía entonces a la improvisación, deja de ser incoherente y aparece el poeta que hay en él[1].

Natività, de Carlo Maratta

Su poema «Nochebuena» canta con versos sencillos la belleza de la Virgen María y el nacimiento del Niño-Dios para, en la parte final —los dos últimos versos—, dar un quiebro que introduce la preocupación del autor por la problemática social («no tengo arbolitos, / ni zapatitos, ni cena», expresa la voz lírica). La composición reza así:

Bella
estaba la Madre
del amor
que besa el Aire,
del amor
que arrulla Luz,
del amor
que mima el Agua.

Sin una perla de llanto,
juega sobre el planeta
con lunas y con pañales.

¡Hijo del Hombre!
Niño de carne y de sangre
nació como nace el verso
del corazón del Poeta.

Esta noche es Nochebuena
—y yo no tengo arbolitos,
ni zapatitos, ni cena[2].


[1] Juan Quirós, Índice de la poesía boliviana contemporánea, La Paz, Librería Juventud, 1964, p. 179.

[2] Tomo el texto de Juan Quirós, Índice de la poesía boliviana contemporánea, pp. 180-181.

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