«Canción de Nochebuena», de Beatriz Schulze Arana

La escritora boliviana Beatriz Schulze Arana (Potosí, 1929-La Paz, 2000) participó de la fundación en La Paz de la segunda generación del grupo «Gesta Bárbara» (1944). En 1995 ingresó en la Academia Boliviana de la Lengua. Entre sus obras se cuentan títulos como Lejanías (1945), Surcos de luz (1947), En el telar de las horas (1948), Por la escala del ensueño (1949), En el dintel de la noche (1951), Desvelo de lámpara (1958), Pompas de jabón (1958), Clarinadas de oro (1979), Burbujas de color (1979), La princesita calipso y el fausto ruiseñor (1980), Semillero de luces (1981) y Luces mágicas (1988). Los últimos años de su vida los pasó en la «Casa del Poeta», dotada por el municipio de La Paz.

Juan Quirós nos ofrece la siguiente valoración de su estilo poético:

Dedicada a los oficios del ensueño, muy femenina, ajena a modas y esnobismos, siempre despierta al imperativo de sus principios y a su voz interior, Beatriz Schulze Arana está exenta de sensiblería y de toda jugarreta verbalista. De sus versos para niños ha dicho Gabriela Mistral: «Van envueltos en un halo de verdadera belleza, además recrean, enseñan sin violencias, ejercitan la imaginación y abren surcos de bondad y de ternura»[1].

Su «Canción de Nochebuena» es una sencilla composición en hexasílabos en los que la voz lírica expresa los dones que piensa presentar al Niño recién nacido.

Virgen con el Niño Jesús, de Antonio Arias

Los recursos utilizados (anáforas, paralelismos, variedad de rimas asonantes, empleo de diminutivos, etc.) son los habituales en este tipo de poemas que se insertan en la tradición de la poesía navideña de tono popular. Este es el texto del poema:

Me ha dado la alondra
pajas de su nido,
yo le haré con ellas
su cunita al Niño.

Me han dado las nubes
copos de algodón,
albos como un sueño,
tibios como el sol.

Con don tan precioso
a mi Niño Dios
le haré una almohadita
y un muelle edredón.

Me ha dado la luna
un jirón del traje
que lució la noche
de su primer baile;

de seda tan fina
yo le coseré
bellos pañalitos
al Dios de Belén.

Me han dado los mares
encajes de espuma,
con ellos al Niño
yo le haré una túnica.

Agujita mía:
corre, salta, vuela
sobre el escenario
del encaje y seda.

Agujita mía:
¡corre! ¡salta! ¡vuela!,
que Jesús ya viene,
que Jesús ya llega
y yo no consigo
terminar mi ofrenda.

Agujita mía:
¡corre! ¡salta! ¡vuela! [2]


[1] Juan Quirós, Índice de la poesía boliviana contemporánea, La Paz, Librería Juventud, 1964, p. 347.

[2] Tomo el texto de Juan Quirós, Índice de la poesía boliviana contemporánea, pp. 351-352.

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