Diego Felipe Juárez  y su «Triunfo de Navarra y vitoria de Fuenterrabía» (1638)

El presbítero Diego Felipe Juárez[1], beneficiado de la villa de Falces, publicó Triunfo de Navarra y vitoria de Fuenterrabía. Conságrase a la Natividad de la Virgen Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra (en Pamplona, por Martín de Labayen, impresor del reino, 1638).

Falces (Navarra)

Al decir de Manuel Iribarren[2], es obra «estimable y desigual», escrita «con épico acento», en la que se celebran las proezas de los soldados españoles en el sitio de Fuenterrabía. En su aprobación, fechada en Pamplona a 8 de octubre de 1638, el Padre Sebastián de Matienzo, escribe:

Del estilo siento que es amenísimo, con gravedad de palabras, realce de frases, claridad de voces, corriente de metros, erudición de humanas y divinas letras, a tiempo no afectada; y en fin, silva tal que cumple con las leyes de cabal poesía deleitando y moviendo[3].

La obra se compone de dos silvas, cada una de las cuales va precedida por un soneto dedicado a la Virgen María. En el primero de ellos, «El autor a la Virgen Santísima Nuestra Señora», manifiesta su deseo de contar con la inspiración de la soberana del cielo para poder cantar adecuadamente la victoria sobre los franceses:

Si el labio purifica balbuciente
de aquel profeta, serafín gallardo,
que del fuego de amor, divino dardo,
encendió en el altar la brasa ardiente,

en muda admiración, sellada Fuente,
mi labio, en tanta empresa, teme tardo
el poderla cantar, pues me acobardo
a tanto asombro como el alma siente.

¡Oh, si una gota de esa fuente bella
mereciese beber, dulce María,
mar de la gracia, si del mar estrella!

Que si alanza[4] tu gracia la voz mía,
bástame de tu amor una centella
para cantar el triunfo de tu día[5].

La «Silva primera» comienza con una fórmula usual en la épica desde el célebre «Arma virumque cano» que da inicio a la Eneida de Virgilio:

Canto las armas, la vitoria canto
del varón generoso
que a mi patria dará nombre famoso.
Oye, Navarra, pues cesó tu llanto,
mi acento numeroso[6];
oye mi canto llano
en idioma vulgar, si castellano,
que las voces confusas
ensordecen las Musas.

Más para tanta empresa, Virgen santa,
un rayo de su luz me dé tu planta,
pues la besa la luna
y los rayos del sol te labran cuna
tachonada de estrellas
más puras y más bellas
que las vio el firmamento.
Tu luz invoca mi grosero acento.

A la sazón que de los tiernos brazos
de Géminis el sol huyó los lazos
y las escamas dora
del Cancro, que atesora
el oro de sus rayos,
sintiendo junio de calor desmayos,
el francés prevenido
de estruendo militar, embravecido
con treinta mil infantes,
tres mil caballos fieros y arrogantes
escureciendo su razón la ira,
por Navarra suspira;
su sinrazón le ciega,
pues, ciego, al corazón la paz le niega[7].


[1] El apellido que figura al frente de su obra, Xuarez, se transcribe en ocasiones como Suárez. Esta entrada forma parte del proyecto de investigación Modelos de vida y cultura en la Navarra de la modernidad temprana, dirigido por Ignacio Arellano, que cuenta con una ayuda de la Fundación Caja Navarra, «Convocatoria de ayudas para la promoción de la Investigación y el Desarrollo 2015», Área de Ciencias Humanas y Sociales.

[2] Manuel Iribarren, Escritores navarros de ayer y de hoy, Pamplona, Editorial Gómez, 1970, p. 192.

[3] Triunfo de Navarra y vitoria de Fuenterrabía, preliminares, «Aprobación del padre Sebastián de Matienzo, de la Compañía de Jesús», s. f.

[4] Podría pensarse que alanza es errata por alcanza (en cuyo caso el sujeto sería mi voz: ʽsi mi voz alcanza tu graciaʼ); pero alanza también hace sentido tomando tu gracia como sujeto: ʽsi tu gracia alanza (impulsa, da fuerzas a) mi vozʼ.

[5] Diego Felipe Juárez, Triunfo de Navarra y vitoria de Fuenterrabía, preliminares, s. f.

[6] numeroso: armonioso.

[7] Diego Felipe Juárez, Triunfo de Navarra y vitoria de Fuenterrabía, fol. 1r-v. El otro soneto, que precede a la segunda silva, estará dedicado «A la Natividad de la Madre de Dios». Para otras obras que cantan la victoria de Fuenterrabía, ver los estudios preliminares de Jesús M. Usunáriz a sus ediciones de José de Moret, Sitio de Fuenterrabía, Pamplona, Ediciones y Libros, 2002; y de Juan de Palafox y Mendoza, Sitio y socorro de Fuenterrabía, Pamplona, Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero, 2003.

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