Don García Hurtado de Mendoza en «El gobernador prudente» de Gaspar de Ávila (7)

En una escena posterior[1], una legión de indios acudirá a someterse a «San García», explicando que, si se rebelaron, fue por el mal tratamiento que les dio el gobernador anterior, «que a tratarlos con agrado, / ellos supieran sufrir, / obedecer y servir» (vv. 2430-2432)[2], tal como afirma don Felipe. Don García acepta gustoso todas las disculpas, y los indios se muestran dispuestos a labrar las minas y a poblar los lugares despoblados. De nuevo sus palabras ponen de manifiesto su buen juicio:

Solo el fin de mis cuidados
es ese: si ellos me dan
la tierra como la halló
Valdivia, no tendré yo
razón de pedirles nada.
Verla quiero restaurada,
pero destruida no (vv. 2444-2450).

Cuando don Felipe le pregunta qué tributo han de pagar los indios, responde que lo dejará a la libre elección de ellos:

DON FELIPE.- ¿Qué tributo han de pagar?

DON GARCÍA.- Solo aquel que ellos quisieren
voluntariamente dar.

DON FELIPE.- Será muy poco el que quieren.

DON GARCÍA.- Antes se ha de acrecentar,
y entre ellos medir verás
con menos corto compás
lo que juzgaron injusto,
que el que da con proprio gusto
siente menos, dando más.
Aunque mira a sujeción
el dar por contribución,
ya es parte de libertad
hacer de la cantidad
ellos mismos la elección.
Y cuando de nada pueda
servir esta cortesía,
nuestro derecho nos queda
a salvo.

DON LUIS.- Vueseñoría
dice bien. Todo suceda
como pide su saber (vv. 2451-2471).

Araucanos, por Claude Gay

Eso sí, don García deja claro que, si los araucanos se obstinan «arrogantes y tiranos» (v. 2486) en la rebelión, él sabrá defender «nuestro derecho»:

Mal harán
si, arrogantes y tiranos,
pretenden los araucanos
impedir nuestro derecho,
que si a estos les doy el pecho,
para ellos guardo las manos (vv. 2485b-2490).

Don Felipe anuncia la decisión de los indios de poblar diez lugares y de dar tributo doblado. Don García reitera la idea de que antes no tributaban porque los trataban mal, y ofrece nuevas lecciones de buen gobierno, que pueden resumirse en los versos de esta quintilla:

Traten solo de agradar
los que quieren gobernar
y lograrán su intención,
que aun hay en la sujeción
modo también de obligar (vv. 2541-2545).

En suma: prudencia y sentido común aplicado a todos los órdenes de las cosas, justicia ejemplar tanto para los indios como para los españoles, un trato amistoso e imposición de unos tributos no excesivos, tales son algunos de los pilares que sostienen la buena gobernación de don García.


[1] Esta entrada forma parte del Proyecto «Autoridad y poder en el teatro del Siglo de Oro. Estrategias, géneros, imágenes en la primera globalización» del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España (FFI2014-52007-P).

[2] Cito por Gaspar de Ávila, El gobernador prudente / The Prudent Governor, ed. de Patricio Lerzundi, Lewiston / Queenston / Lampeter, The Edwin Mellen Press, 2009, con ligeros retoques en la puntuación. Para más detalles sobre la comedia, ver Carlos Mata Induráin, «Del panegírico a la hagiografía: don García Hurtado de Mendoza en El gobernador prudente de Gaspar de Ávila», Hispanófila, 171, junio de 2014, pp. 113-137.

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