El retrato de don García Hurtado de Mendoza en «Algunas hazañas…», comedia de nueve ingenios (5)

Otro rasgo que destaca la comedia es la clemencia de don García[1]. Toda la escena siguiente se refiere al episodio de Rebolledo (que tiene su precedente en la comedia lopesca Arauco domado), que ha quedado de posta en el lugar más peligroso, mirando a la campaña por donde se presume atacarán los araucanos. El soldado, solo, da muestras del miedo que le embarga y termina por quedarse dormido. Don García, general previsor que acude a supervisar personalmente las postas (porque «el descuido no dejó / honra ni lugar seguro», vv. 582-583[2]) lo descubre pero lo perdona, pese a la gravedad de la falta, en atención al mucho trabajo y cansancio de la jornada.

Don García se marcha y el soldado se vuelve a dormir. Reaparece el general, ahora muy enfadado y dando muestras de su rigor al mandar colgar de un roble al descuidado posta, porque la reiteración de una falta tan grave está poniendo en peligro la vida de todos, sin que le convenzan los ruegos de Reinoso ni de don Felipe: «Si este delito sufrimos, / no habrá en los demás cuidado» (vv. 674-675). Rebolledo pide al general que no lo mate, porque ya ha quedado muerto en la opinión (la pérdida del honor, según los códigos sociales del momento, era peor que la propia muerte física), pero afirma que renacerá como un hombre nuevo, «afrentado por dormir / y honrado por pelear» (vv. 706-707). Hecho este propósito de enmienda, don Felipe pide que le den una bandera a Rebolledo y, efectivamente, lo nombran inmediatamente alférez.

Escena bélica

La tensión dramática acumulada se diluye al rematarse la escena con un chiste del gracioso Chilindrón[3], quien señala que, si se conceden banderas por dormir, él perfectamente podría ser maestre de campo[4].


[1] Esta entrada forma parte del Proyecto «Autoridad y poder en el teatro del Siglo de Oro. Estrategias, géneros, imágenes en la primera globalización» del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España (FFI2014-52007-P).

[2] Cito por la edición moderna de Lerzundi, que cuenta con numeración de los versos, pero modificando levemente, sin indicarlo, algunas grafías y la puntuación: Algunas hazañas de las muchas de don García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, edited and annotated, with an Introduction, by Patricio C. Lerzundi, Lewiston / Queenston / Lampeter, The Edwin Mellen Press, 2008. Para más detalles sobre la comedia, ver Carlos Mata Induráin, «Algunas hazañas de las muchas de don García Hurtado de Mendoza, comedia genealógica de nueve ingenios», Revista Chilena de Literatura, núm. 85, noviembre de 2013, pp. 203-227.

[3] El contrapunto cómico de las acciones serias lo ponen los dos graciosos, el español Chilindrón y el araucano Coquín; ver Fausta Antonucci, «El indio americano y la conquista de América en las comedias impresas de tema araucano (1616-1665)», en Relaciones literarias entre España y América en los siglos XVI y XVII, coord. Ysla Campbell, Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1992, 1992, p. 35.

[4] En Arauco domado se salva por el ingenio, al mencionar que Cristo perdonó a los discípulos que se quedaron dormidos en el Huerto de los Olivos mientras él oraba.

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