La parodia de la etiqueta palaciega y el ceremonial cortesano en las comedias burlescas (2)

CuernosEl deseo de larga vida al rey está parodiado también en las comedias burlescas del Siglo de Oro[1]. Es tópico en las piezas serias, espe­cialmente cuando al final los reyes intervienen arreglando todos los asuntos pendien­tes, que los demás personajes les deseen larga vida con expresiones hiperbólicas[2]. Aquí la parodia suele estar en los términos de comparación elegidos: «Vivas, señor, más que un ciervo / y se te cuenten los años / como a él» (Darlo todo y no dar nada[3], vv. 381-383; a los ciervos se les calcula la edad por el número de puntas de los cuernos); «viva el rey, viva la sota / y su padre el pericón» (La mayor hazaña de Carlos VI[4], vv. 1413-1414); «Vivas más que una becerra» (El rey don Alfonso, el de la mano horadada[5], v. 1731); o en la hiperbólica exageración que leemos en la misma obra: «Vivas seiscien­tos mil años» (el correo al rey Alfonso, v. 1744). También se parodia el ceremonial cortesano de besar las manos o las plantas (Mayor hazaña, v. 1814), que a veces da lugar a chistes fáciles, como en Céfalo y Pocris[6]:

CAPITÁN.- Dame tu mano a besar.

REY.- Toma, como me la vuelvas,
porque esta es con la que como (vv. 866-868).

Y en El comendador de Ocaña[7] asistimos a este diálogo:

PERIBÁÑEZ.- Aunque sea cosa absurda,
vuestra mano he de besar.

COMENDADOR.- Sí, ¿mas cuál os he de dar,
la derecha o la zurda? (vv. 73-76)

Para inmortalizar al Rey, no se inscribirán sus hazañas en mármoles o bronces, sino que su nombre quedará escrito en pez, material ridículo y bien poco duradero (La mayor hazaña de Carlos VI, v. 2124). En esa misma obra encontramos un gracioso caso de audiencia ridícula (el Rey se muestra enfadado por tener que recibir a tanto pretendiente):

GRANDE.- De ahí podemos sacar
consecuencia buena y sola
de que no escurran la bola
y vengan aquí a rodar,
y así, entretanto que tardan,
pues no les da tu prudencia
otra cosa, dar audiencia
puede a muchos que le aguardan
y despacharlos.

REY.- Rigores
procuráis en que me empache;
¿faltará quien los despache?,
¿no hay en la tierra doctores?

GRANDE.- Por divertir a lo menos
tus penas puedes entrar.

REY.- Yo no olvido mi pesar.
Con los pesares ajenos,
cansados y extraños modos
solicitáis a mi afán,
¡oh, reyes de Montalbán,
que habéis de ser para todos!
¡Vasallos impertinentes!
Vamos, bien podéis entrar,
pues me queréis condenar
a ducientos pretendientes (vv. 1645-1668)[8].


[1] Esta entrada forma parte del Proyecto «Autoridad y poder en el teatro del Siglo de Oro. Estrategias, géneros, imágenes en la primera globalización» del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España (FFI2014-52007-P).

[2] Como «Vivas mil años», «Vivas por siglos eternos» (por ejemplo, Guillén de Castro, Las mocedades del Cid, I, v. 2873: «Tú, Señor, mil años vivas»; Las mocedades del Cid, II, p. 214b: «Mil años te guarde el cielo»).

[3] Pedro Lanini, Darlo todo y no dar nada, en Comedias burlescas del Siglo de Oro, ed. de Ignacio Arellano, Celsa Carmen García Valdés, Carlos Mata y M. Carmen Pinillos, Madrid, Espasa Calpe, 1999.

[4] Cito por la edición en preparación de Carlos Mata Induráin.

[5] Anónimo, El rey don Alfonso, el de la mano horadada, ed. de Carlos Mata, Madrid / Frankfurt am Main, Iberoamericana / Vervuert, 1998.

[6] Pedro Calderón de la Barca, Céfalo y Pocris, en Comedias burlescas del Siglo de Oro, ed. de Ignacio Arellano, Celsa Carmen García Valdés, Carlos Mata y M. Carmen Pinillos, Madrid, Espasa Calpe, 1999. Hay otra edición más reciente: Pedro Calderón de la Barca, Céfalo y Pocris, introducción de Enrica Cancelliere, ed. de Ignacio Arellano, New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2013.

[7] Anónimo, El comendador de Ocaña, en Dos comedias burlescas del Siglo de Oro: El Comendador de Ocaña. El hermano de su hermana, ed. de Ignacio Arellano y Carlos Mata, Kassel, Reichenberger, 2000.

[8] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «El “noble al revés”: el anti-modelo del poderoso en la comedia burlesca del Siglo de Oro», Literatura. Teoría, Historia, Crítica (Bogotá, Colombia), 6, 2004, pp. 149-182; y «Reyes de la risa en la comedia burlesca del Siglo de Oro», en Luciano García Lorenzo (ed.), El teatro clásico español a través de sus monarcas, Madrid, Fundamentos, 2006, pp. 295-320. Entre la bibliografía más reciente destaco el trabajo de Ignacio Arellano, «La degradación de las figuras del poder en la comedia burlesca», Bulletin of the Comediantes, 65:2, 2013, pp. 1-19.

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