«En busca del Gran Kan» y «El caballero de la Virgen», de Vicente Blasco Ibáñez: la relación entre historia y ficción (1)

En estas dos novelas[1] esa relación entre historia y ficción queda descompensada en claro beneficio de la primera[2]. En efecto, es tal predominio de la parte histórica que ha llegado a afirmarse que en estas obras Blasco Ibáñez es más historiador que literato. Esta consideración nos sitúa ante uno de los grandes “secretos” de la novela histórica: la mezcla equilibrada de los ingredientes históricos y los ficticios. En principio, todos estamos de acuerdo en que una novela histórica ha de ser ante todo novela (pues novela es lo sustantivo en ese sintagma), y después y solo después ha de ser histórica (que es la parte adjetiva). Sin embargo, el andamiaje histórico que Blasco Ibáñez levanta y los materiales del mismo tipo que acarrea para su construcción son tan importantes que En busca del Gran Kan y El caballero de la Virgen casi podrían leerse como historias anoveladas.

El caballero de la Virgen, de Vicente Blasco IbáñezEn descargo del autor se podría argumentar que la gran aventura americana constituía en sí misma una novela, o por mejor decir, una grandiosa epopeya cuyos protagonistas reales adquirieron la categoría de héroes. Y, al situar en primer plano a personajes tan conocidos como Cristóbal Colón, el resultado tenía que privilegiar a la fuerza la parte histórica. De hecho, este tipo de novela histórica que coloca en primer término a personajes reales importantes es el más difícil para el escritor, porque ha de ajustarse en mayor grado a ese pie forzado de la historia. En estos casos, sus posibilidades de invención quedan reducidas, pues no puede fantasear libremente acerca de unos personajes cuyos hechos y caracteres resultan bien conocidos por las fuentes historiográficas; si así lo hiciera, sus novelas perderían en buena medida el derecho a apellidarse históricas. Otra posibilidad es colocar en primer plano a personajes ficticios y construir la peripecia en torno a ellos, si bien entonces se corre el riesgo de que la obra se convierta en una novela de aventuras históricas. El predominio de la materia histórica en estas dos novelas se refleja estructuralmente en la alta proporción de la parte relatada por el narrador: muchos pasajes se asemejan al relato de las crónicas, quedando muy poco lugar para el diálogo y la descripción externa[3].

Observamos aquí una diferencia fundamental respecto a las dos novelas históricas precedentes: El Papa del mar y A los pies de Venus son novelas de ambiente contemporáneo, con una serie de personajes que se mueven en el mundo de los lujosos hoteles de la Costa Azul francesa o en las recepciones diplomáticas de Roma y el Vaticano (Claudio Borja, Rosaura Salcedo, Arístides Bustamante y su hija Estela, Baltasar Figueras, Enciso de las Casas, etc.). En ellas, el plano histórico está formado por las evocaciones, los pensamientos, las lecturas o las conversaciones que esos personajes contemporáneos mantienen acerca de épocas pretéritas. En El Papa del mar, Claudio desea escribir un poema en prosa dedicado a don Pedro de Luna y cuenta su historia a Rosaura mientras visitan Aviñón y otros escenarios. En la continuación, el tío canónigo de Claudio le encarga la reivindicación histórica de los Borgias, que en su opinión son «los grandes calumniados» de la historia. En las dos novelas americanas hay también dos planos de acción distintos, el real y el ficticio, pero no se trata de uno contemporáneo y otro alejado en el tiempo, sino que los dos responden a un mismo momento histórico pasado[4].


[1] Todas las citas de las novelas remiten a Vicente Blasco Ibáñez, Obras completas, tomo III, 4.ª ed., Madrid, Aguilar, 1961.

[2] Es aspecto que ya fue apuntado en reseñas cercanas a su primera publicación: cfr. F. Baget, «Colón, según Blasco Ibáñez», El Diluvio, 28 de marzo de 1929; Luis Benavente, «Blasco Ibáñez, historiador», La Época, 22 de abril de 1929; Guy Blandin Colburn, «En busca del Gran Kan», Hispania (EE.UU.), XII, 4, 1929, pp. 533-534. Para la parte histórica, me han sido de utilidad los trabajos de Francisco Morales Padrón, Historia del descubrimiento y conquista de América, 5.ª ed. revisada y aumentada, Madrid, Gredos, 1990 y de Samuel Eliot Morison, El Almirante de la mar océano. Vida de Cristóbal Colón, 2.ª ed. española, corregida, trad. de Luis A. Arocena, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.

[3] Por ejemplo, es bastante escasa la presencia del paisaje, si exceptuamos algunas notas sueltas sobre la tierra andaluza o las islas americanas (cfr. pp. 1211b y 1327a).

[4] Ver para más detalles Carlos Mata Induráin, «Las novelas históricas de Blasco Ibáñez: En busca del Gran Kan y El caballero de la Virgen», en Joan Oleza y Javier Lluch (eds.), Vicente Blasco Ibáñez: 1898-1998. La vuelta al siglo de un novelista. Actas del Congreso celebrado en Valencia del 23 al 27 de noviembre de 1998, Valencia, Generalitat Valenciana (Conselleria de Cultura y Educació), 2000, vol. I, pp. 419-435.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s