Una aproximación a la figura de fray Pedro Malón de Echaide

Como apretado resumen de la figura y la obra de fray Pedro Malón de Echaide, reproduciré aquí las palabras con que lo presentaba en un trabajo mío del año 2005[1]:

Pedro Malón de Echaide (Cascante, 1530-Barcelona, 1589) profesó como religioso en el convento agustino de Salamanca el 27 de octubre de 1557. En la universitaria ciudad castellana enseñaban, entre otros, maestros destacados como fray Luis de León, Domingo de Soto, Pedro de Sotomayor, Juan de la Peña o Gaspar de Grajal, a cuyos cursos Malón asistiría como alumno, recibiendo una amplia formación humanista, filosófica y teológica. Más tarde desempeñó varios cargos dentro de su orden, con distintos destinos, en especial en el reino de Aragón. Un año antes de su muerte había publicado la única obra suya que conservamos, y por la que sin duda merece un lugar entre los clásicos de nuestra literatura áurea: La conversión de la Magdalena, en que se ponen los tres estados que tuvo, de pecadora, de penitente y de gracia (Barcelona, Hubert Gotard, 1588).

La lectura de su obra nos revela al escritor agustino como teólogo originalísimo y excepcional escritor, y como uno de los más brillantes espíritus humanistas del momento. La conversión de la Magdalena no es tan sólo, como se ha pensado a veces, una paráfrasis de los Evangelios, sino un rico mosaico que, tomando la figura de la Magdalena como símbolo del penitente, amalgama los más diversos temas sociales, teológicos, históricos y lingüísticos, todo perfectamente conjuntado por la mentalidad de un humanista ascético. En el tratado —que gozó de gran éxito y difusión durante los siglos XVI y XVII, como demuestran las numerosas ediciones y su pronta traducción a otros idiomas— se aúnan las más diversas corrientes renacentistas: Platón, Plotino y San Agustín se encuentran magníficamente armonizados junto a los neoplatónicos italianos, sobre todo Ficino y Pico della Mirandola[2].

Malón de Echaide

En su tratado de La conversión de la Madalena, y a modo de descanso para el lector, Malón intercaló diversos poemas, la mayoría de los cuales constituyen paráfrasis de salmos bíblicos, en las que sigue el modelo de paráfrasis exegética cultivada por quien fuera su maestro en Salamanca, fray Luis de León. En próximas entradas tendremos ocasión de examinar algunas de estas paráfrasis bíblicas de Malón, su estilo poético y los procesos de amplificatio que lleva a cabo en sus versiones de los salmos[3].


[1] Esta entrada forma parte del proyecto de investigación Modelos de vida y cultura en la Navarra de la modernidad temprana, dirigido por Ignacio Arellano, que cuenta con una ayuda de la Fundación Caja Navarra, «Convocatoria de ayudas para la promoción de la Investigación y el Desarrollo 2015», Área de Ciencias Humanas y Sociales.

[2] Ver Carlos Mata Induráin, «“Como la cierva en medio del estío…”: una paráfrasis del salmo 42-43 de Pedro Malón de Echaide», en Gonzalo Aranda y Juan Luis Caballero (dirs.), La Sagrada Escritura, palabra actual. XXV Simposio Internacional de Teología de la Universidad de Navarra, Pamplona, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2005, p. 116.

[3] La obra de Malón ha generado una abundante bibliografía. Remito, como estudio de referencia general, al libro de Jorge Aladro Font Pedro Malón de Echaide y «La conversión de la Magdalena» (Vida y obra de un predicador), Pamplona, Gobierno de Navarra, 1998. Y el texto de La conversión de la Madalena puede leerse ahora en la edición crítica de Ignacio Arellano, Jordi Aladro y Carlos Mata Induráin, New York, Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), 2014; su introducción (pp. 11-64) constituye una buena síntesis acerca del autor y su obra, y el lector interesado encontrará ahí también una completa bibliografía (pp. 73-85). Sobre la orden agustina y sus principales representantes, ver, entre otros trabajos, Ignacio Monasterio, Místicos agustinos españoles, 2.ª ed., El Escorial (Madrid), Editorial Agustiniana, 1929, 2 vols.; y Luis Álvarez, El movimiento observante agustiniano en España y su culminación en tiempo de los Reyes Católicos, Roma, Analecta Augustiniana, 1978.

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